Una familia sentada en las frías escaleras del parque se abraza fuerte. Un padre juega con su hijo cerca de aquel extraño grupo de 121 personas, amontonadas, que se empeñan en tocar el cielo y rascar las nubes para hacerlas nevar. Una abuela arropa a una docena de niños para protegerlos de un padre malabarista. Los jóvenes amantes giran en la rueda de la vida; ella suelta sus trenzas al viento, está embarazada sin saberlo; están enamorados.
Todo parece normal, piensa el anciano sabio mientras observa a todos desnudos a su alrededor. Todo son juegos y risas, amor y familia. Todo normal, todo tranquilo… menos un niño enrabietado al que tiene que aplacar su genio tocándole el puño de su mano apretada.
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