Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
11 de julio de 2012
Tejedora perpetua
He salvado tu vida, tu alma, y no te das cuenta. Estabas perdida en la calle, sin nadie, sola, sin rumbo. Ahora eres mía y yo soy tuya. Tejo este par de corazones de seda para inmortalizar nuestra unión, nuestra eterna unión. Ya no habrá esos momentos en que todo se detenga; ya no habrá indecisiones; ya te tengo; ya eres mía, toda mía. Reiremos, reiremos juntas; ya no sufres, lo sé, lo veo en tu rostro, sin aliento. Yo te tejeré todo lo que tú quieras, incluso una sonrisa en tu boca, perpetua.
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Esto me recuerda a la Odisea, por lo de tejer y tejer... Biquiños!
ResponderEliminarMiedo me daría a mi ver tejiendo a esa abuelita una sonrisa sobre mi boca :)
EliminarBesos
¡Jo, con la vieja! No sé lo que le habrá llevado a tejer para una muerta. No sé si ella misma la habrá matado, pero está loca, desequilibrada, y me da miedo. Un personaje que, a pasar de su edad venerable, se hace repulsivo.
ResponderEliminarMicro negro conseguido.
Un abrazooo
Sí, la vieja está loca, aunque ella no lo sabe ni quiere saber. ¿No escuchas el sonido de las agujas al tricotar?, jejeje.
EliminarBesos
Henry
ResponderEliminarSuena a algo repulsivo, sin embargo dice con ternura su querer y su gozo de poseerla. Para ella es un gozo tejer una sonrisa que será eterna, es una unión, una conquista perpetua.
Yo espero que aquel encuentro sea una sonrisa perenne (no de una viejita, sino de Dios)
Un abrazo cálido
Todo tiene su parte tierna, que no buena... Pensemos que sea todo para bien... ¿de quién?... da igual :D
EliminarBesos
Estresada se la ve con las dos agujas, quizás se la cargó con ellas y ahora se quiere redimir tejiéndole una ¿sonrisa? maldita la gracia que le hará al fiambre.
ResponderEliminarMicro oscuro dorado con un borde de ternura final.
He descubierto tu blog saltando de aqui para allá, espero que sigas tejiendo tan bien las palabras en cada entrada, por aquí me quedo viendo tu labor, saludos desde Tenerife y te dejo enlace de mi blog por si quieres conocerlo.
http://gofioconmiel.blogspot.com.es/
Hola Gloria. Bienvenida.
EliminarYa que la va a acompañar el resto de su vida, que por lo menos que sonría, aunque no quiera.
Besos y ya me paso por tu blog para verlo.
¡Madre mía!, mira que el dibujito invita a pensar que es entrañable, acogedora, dadivosa...pero ¡no!, ¡tu prosa no engaña! y esta viejecita es de armas tomar.
ResponderEliminarBesos Henry.
Si la vuelves a mirar despues de leer el relato ves que los ojos que tiene no son normales.
EliminarBesos
Más que loca esta yaya esta poseída y poseedora. Con qué ternura posesa quiere ella tejerle una sonrisa...
ResponderEliminarPero, la otra, qué era un indigente?, una hija descarriada?
Abrazos, Henry.
Da igual lo que fuese la otra, lo que importa es lo que es ahora... o lo que no es.
EliminarUn saludo