Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
25 de julio de 2012
Mientes
Me quiere. Veinte años a su lado, conviviendo bajo el mismo techo, tiene que quererme. Yo ya lo quiero, me atrevería a decir que desde los siete. Hoy le pediré, mirándole a los ojos, que me deje salir a la calle, aunque sólo sea para ir a por el pan. La gente no se acordará de mí, no me reconocerán; he cambiado mucho, tiene que entenderlo, tiene que entenderme.
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Hay amores que encapsulan la libertad y la dejan sin aliento. Hay amores que son secuestros, que son súplica, que son desaliento.
ResponderEliminarBuen micro Henry!!,
veo que sigues en la brecha microrrelatista, ¡no la dejes!.
Un abrazo desde mis palabras.
Hay tantas clases de amores que creo que sólo se pueden individualizar.
EliminarLa brecha sigue abierta. Mi cabeza no para, sigue sangrando micros.
Un saludo.
Esta vez has "sangrado" a ritmo de Golpes Bajos, la canción que también elegi yo.
ResponderEliminarUn beso
Bonita canción.
EliminarLa siguiente tal vez se avecine tormenta.
Besos
Jo, jo!! Henry, qué vida entre cuatro paredes... Pobrecilla (desde los siete años) Un amor muy acaparador y un síndrome de Estocolmo total.
ResponderEliminarUn besoooo libre.
Si, todo un clásico.
EliminarBesos
Un amor querido, encerrado o subyugado?
ResponderEliminarUn bacio di mercoledí sera...
Amore, solo amore.
EliminarBesos
Mentirse a uno mismo, ¿hasta dónde hemos llegado? Biquiños!
ResponderEliminarLo peor de todo es creerse uno mismo las propias mentiras.
EliminarBesos
Joder!!! Leyendo en liso, me recuerda a duras noticias en el telediario, que escondían historias reales más duras todavía. Pero entre lineas, palabras e ideas, resultan insoportables.
ResponderEliminarBuen micro.
Una perta.
A veces la realidad es más dura que la ficción. Y a veces la solemos tener a pocos metros de nosotros y no nos enteramos.
ResponderEliminarUn saludo