-Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?
-Si papá, lo aguantamos todo.
-¿Te queda algún caramelo?
-No.
-Bueno, da igual.
-¿Por qué está sentada esta señora tan fea en la mesa? ¿Quién es?
-Es la muerte.
-¿Ella también tiene hambre? ¿Fue la que se comió a mamá?
-Siempre tiene hambre.
-¡Pues que espere!, que nosotros lo aguantamos todo, ¿a que sí papá?
Esperará, esperará... Nunca tiene prisa, sabe que al final estaremos en su cena.
ResponderEliminarABrazos
Es una mal educada, nadie la invitó a no cenar.
EliminarUn saludo
Esos caramelos los disfrutarán, y la muerte se morirá de envidia. Un abrazo.
ResponderEliminarJuan M
Estoy contigo :D
EliminarUn saludo
Me ha recordado una cita que sale en "La senda del drago" de Jose Luis Sampedro, que me estoy leyendo, inicialmente recogida por Madariaga, en la que un humilde campesino manifiesta:
ResponderEliminar-En mi hambre mando yo.
Buen intento Henry, abrazos.
Esa frase tiene toda la razón. ¡Que espere la muerte!, como bien dice el niño.
EliminarUn saludo
Claro que sí, la esperanza es lo último que se pierde. Y somos fuertes.
ResponderEliminarAbrazos Henry, qué buen relato.
Muy fuertes :D
EliminarBesos