Recuerdo bien el día, el 2 de Julio de 2011, hacía mucho calor. Preparé un opúsculo en poco tiempo, pues teníamos un poco de prisa. Al llegar al parador vinieron recuerdos pasados. No nos dieron la misma habitación que la noche de bodas, pero era igual de bonita. Nada más entrar nos dimos una ducha rápida, estábamos cansados y queríamos echar una siesta antes de bajar a la piscina. Nos metimos en la cama como dios nos trajo al mundo, pero no echamos la siesta. Al juntar nuestras manos nos entraron deseos carnales. Me puse encima de ella y entonces...
-Abuelo, por favor, no nos des mas detalles...

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