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20 de febrero de 2012

El sereno.

La calle se hace cuesta arriba. Las luces de las farolas titilan en la fría madrugada, como queriendo ir a dormir y apagar los sueños del mundo. Una de ellas se apaga justo cuando me paro a contemplar una vieja puerta de madera. Me acerco a ver la oxidada cerradura. Había pasado por allí miles de veces y nunca me había fijado en ella. Son dos majestuosos leones que parecen custodiar la morada que presiden. No sé por qué saco el manojo de llaves para intentar abrirla. Pruebo con una, con otra y otra llave, pero parece que las garras de los leones impiden que termine mi objetivo. Tras una frenética lucha con las indomables fieras, escucho ruidos en el interior de la casa, tal vez había despertado a su morador con el tintineo de las llaves. Acerco, con sumo cuidado, mi cabeza a la cerradura para mirar a través de ella. Apenas puedo distinguir unas sombras y algo parecido a un escobón que se acerca; ¿será una bruja quien habite allí? No me da tiempo a contestarme a mí mismo, cuando la puerta se abre de repente y aquel ogro con pelo encrespado me gruñe: ¿Qué horas son estas? ¿Ya estás otra vez borracho? Caigo al suelo dándome con la farola. Entonces me armo de valor y contesto a la bruja, ogro, mi mujer o lo que fuera: ¡Yo… yo… yo estoy sereno!

24 de enero de 2012

Pamplinas.

A ella le dio por comer sólo pamplinas, por eso cuando su madre le decía que dejara de decir pamplinas, se le hacía la boca agua.

15 de julio de 2011

Messenger.


Cuando ya todo el mundo usaba las redes sociales para comunicarse, decidieron conectarse al Messenger; pasarían desapercibidas, pues ya nadie lo usaba. Quedaron un día de verano, a eso de las once de la mañana, a esas horas podían estar solas sin que nadie las molestara. Decidieron ponerse un nick bien chulo, algo que les sonara bastante: “guapa”, pero las tres coincidieron, por lo que tuvieron que elegir una coletilla de “guapa” que también les sonara. Se apodaron Mishu, Rasca y Hola.
Mishu tenía una sorpresa para Hola y Rasca que vivían juntas, aquella mañana les enseñó por la webcam algo que las dejaría un poco intranquilas al principio:
-Hola –dijo Mishu.
-Mishu –dijo Hola.
-Rasca –dijo Mishu.
-Guapa –dijo Rasca.
-Gracias –dijo Mishu. –Tengo que daros una sorpresa y enseñaros una cosa. Mirar lo que me he encontrado. ¿Lo veis?
-¡No! –exclamaron Hola y Rasca. –Súbelo un poco que solo se ven las asas.
-¿Así?
-¡AHHHHHH! ¡Horror! ¿Cómo has podido meter a todos esos gatitos en esa bolsa? –gritaron horrorizadas Hola y Rasca.
-¡Nooooo!, no es eso... es una bolsa de viaje con dibujos estampados de gatitos, se la ha regalado mi mami a mi papi... yo la he cogido para irme de viaje para veros... esa era la sorpresa.
-¡Guauuuu! –ladraron Hola y Rasca.
-¡Miauuuu! –maulló Mishu.

8 de julio de 2011

Licors.


-Em vaig a recollir unes nous, no trigaré molt.
Quan vaig agafar la vara per donar-li al noguera vaig veure al capdamunt de les branques un gat tricolor, negre, blanc i ataronjat. El gustosament em va baixar un grapat de nous verdes, de les millors. Després de tenir en el meu poder les nous, vaig tornar a la casa a per un parell de llimones, menta, clau i altres herbes. Vaig agafar l'aiguardent i triturar tots els ingredients, i, amb l'ajuda de Mariantonieta, els vaig ficar a l'ampolla. Vaig esperar unes setmanes i incorporar un almívar, el qual guardo amb molt secret. Després dues setmanes, vaig colar el ric licor i ho vaig deixar reposar un any perquè estigués en el seu millor moment. Llavors vaig cridar des de la cuina: "Susi, ja pots baixar ... et ve de gust un xupito de ratafia?"

En el parador.

Recuerdo bien el día, el 2 de Julio de 2011, hacía mucho calor. Preparé un opúsculo en poco tiempo, pues teníamos un poco de prisa. Al llegar al parador vinieron recuerdos pasados. No nos dieron la misma habitación que la noche de bodas, pero era igual de bonita. Nada más entrar nos dimos una ducha rápida, estábamos cansados y queríamos echar una siesta antes de bajar a la piscina. Nos metimos en la cama como dios nos trajo al mundo, pero no echamos la siesta. Al juntar nuestras manos nos entraron deseos carnales. Me puse encima de ella y entonces...
-Abuelo, por favor, no nos des mas detalles...

27 de junio de 2011

Palabras.


Vi caer de tus manos un pedacito de ti. Caía cual mariposa recién salida de su crisálida. Yo la esperaba con los brazos en alto, esperando que fuera amor... pero resultó ser baladí.

24 de junio de 2011

Día de playa.

-¿Cómo pudiste vos vestir así al perro; no te das cuenta que hará daño en los ojos al pobre...? Ya estas tardando en quitarle esos harapos. Sé que está relindo el chuco;  pero ¡por dios!, es solo un animalito, estará sudando, sos un insensato.
-¿Che, qué me estas contando? ¿De qué chucho platicas? Me extraña araña, que siendo mosca, no me conozca... ¡no seas boludo!... es la abuela... lo que pasa es que no se ha depilado esta mañana.

22 de junio de 2011

La moleskine.



Fui a la papelería a comprar una moleskine.  De entre varias, elegí una más bien finita. Quité el envoltorio de celofán que la recubría y la abrí para ver cómo era por dentro, para ver con qué margen disponía para hacer mis pequeñas anotaciones. Cuál fue mi sorpresa al ver que la moleskine estaba llena de apuntes, de ideas, de buenas ideas, incluso para sacar novelas de ellas. Llegué a casa en tren y me dispuse a desarrollar un cuento a partir de una anotación que había en la libreta, la primera, para ser más exacto. Al sentarme en el escritorio, vi un manuscrito, mecanografiado a doble espacio. Lo ojeé un poco, y, sorprendido, vi que se trataba de una novela basada en aquella primera anotación de la moleskine. Tardé en leérmelo unas cinco horas. Estaba escrito a mi estilo, con pocos personajes y con mucha acción. Parecía bueno, muy bueno.
A la mañana siguiente decidí llevarlo a una editorial; aquello tenía madera de “best-seller”.  A medio camino vi en el escaparate de una librería, decenas de ejemplares de un libro con el mismo título que el manuscrito. Entré a curiosear, y cuál fue mi sorpresa de que me estaban esperando para una firma del libro. Tras firmar más de 150 ejemplares, regresé a casa un poco desconcertado por todo aquello.
Cuando abrí la puerta de casa encontré a mi mujer llorando, llorando de alegría; me habían concedido el premio Planeta, y no por la obra que había estado firmando todo el día, sino por otro libro, y, curiosamente, también había salido de aquella misteriosa moleskine.
Al ir a recoger el premio Planeta, me encontré recibiendo el premio Cervantes, me lo habían concedido por mi larga y buena trayectoria.
Todo aquello me desbordó y asustado volví a abrir la terrorífica moleskine, pero estaba vacía, sin ninguna anotación, sin ideas para poder escribir libros, ni para nada, como si la acabara de comprar…
-No sé, pero estas sensaciones de deja vi que últimamente tengo me están volviendo loco. ¿Qué hubiera pasado si hubiera comprado la mas gordita?...

15 de junio de 2011

La una y la otra, la otra y la una.

 
Una, como siempre, con un gran respeto, como los que su raza acostumbran a tener, le dijo a la otra:
-¡Usted!, avizore aquel montículo de arena, y mire como yo solita capturo a mi presa.
Y como siempre, típico de la especie, la otra salió medio volando a quitarle aquella lombriz.