-Papá, ¿tú no tienes frío? Nosotras estamos heladas.
-No. Yo ya no tengo ni frío ni calor.
-¿Y por qué sigues poniéndote la bata que te regaló mamá todas las noches aun siendo verano?
[...]
-¿Fumas mucho allí?
-No. Ya no necesito fumar ni beber.
-¿Y por qué todas las mañanas aparece una copa de vino vacía en tu mesilla?
[...]
-¿Hay alguien ahí?
-Sí.
-Si realmente eres papá haznos una señal. ¡Manifiéstate!

Me ha recordado aquellas tardes de "si hay alguien ahí muévete hacia el sí" de cuando se pusieron de moda las ouijas hace... buf. Que malos ratos esperando a que no se moviera nada.
ResponderEliminarArriesgado Henry, pero me gusta.
Saludos.
Peor era cuando se movía el vaso.
EliminarUn saludo
Oye, muy curioso, Henry. Son diálogos muy jugosos que acaban con un conjunto cerrado muy entretenido.
ResponderEliminarUn saludo
JM
... es lo que tiene la comunicación con los seres del más allá.
EliminarUn saludo
Ya lo dijo Sagarna, que los diálogos son un arma letal para el escritor y que han de manejarse convenientemente. Tu diálogo es muy real y a través de él no te ha sido necesario recrear la atmósfera ni los personajes. El trasfondo de la situación va más allá de la realidad y añade al diálogo un toque de ficción adecuado.
EliminarUn besazo Henry y ahora....¡a volar!
Gracias Laura por tu comentario. La verdad es que lo dialogos son bastante complicados, tanto en los relatos como en las novelas, si no los haces bien pueden parecer monotonos.
EliminarBesos y a ver si me da tiempo a volar