-Papá, ¿tú no tienes frío? Nosotras estamos heladas.
-No. Yo ya no tengo ni frío ni calor.
-¿Y por qué sigues poniéndote la bata que te regaló mamá todas las noches aun siendo verano?
[...]
-¿Fumas mucho allí?
-No. Ya no necesito fumar ni beber.
-¿Y por qué todas las mañanas aparece una copa de vino vacía en tu mesilla?
[...]
-¿Hay alguien ahí?
-Sí.
-Si realmente eres papá haznos una señal. ¡Manifiéstate!
