Ilustración de Laura Garrido. (ver original)
Me escondí detrás del ciprés que presidía su tumba. Esperé hasta que salió de su sepultura. El muy canalla abrió el ataúd del nicho que tenía debajo, aún sin lapidar, y se puso el traje que portaba su difunto. Sin dudarlo cogí un pedrusco y se lo arrojé a la cabeza. Su mandíbula se le desprendió de la cabeza. Cuando fue a recogerla me abalancé sobre él. Pero mi tío tenía una fuerza sobrehumana y siguió arrastrándose para recuperarla. Yo me aferré a sus pies con todas mis fuerzas. Solo conseguí arrancárselos junto a sus zapatos recién estrenados. Salí corriendo con ellos.
Llegué a casa sudando como un pollo, justo para sentarme a cenar. Mi madre me sirvió un plato de sopa. Cuando todos estábamos servidos, y al cerrar los ojos para bendecir la mesa, apareció mi tío dándome un pescozón y un tirón de orejas, de los de órdago. No me soltó hasta que le devolví los zapatos junto con sus pies huesudos.

Parece que a su tío se muere por una buena cena navideña eh? Un besiño!
ResponderEliminarSi, todo lo relacionado con la muerte le gusta :D
EliminarBesos
Jajajaja qué bueno!! Buenísimo ¿participó en diciembre en ENTC?
ResponderEliminarSi , allí estuvo.
EliminarUn saludo
No lo había leído y me ha encantado.
ResponderEliminarEsta vez se me pasó anunciarlo en mi blog.
EliminarPero justo en la cena de navidad?, por lo menos si fuera en semana santa o día de los difuntos...
ResponderEliminarEstremecedor pero excelente relato.
Saludos.
Ya que tiene que fastidiar una cena, que sea por navidad. A mi por lo menos me ha dado para escribir el micro :D
EliminarBesos
Vaya con el difunto, tenia empeño en la cena de Nsvidad. Muy simpático tu micro Henry.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Gracias Nani. Para el sobrino no creo que le pareciera simpatico :D
EliminarBesos
Me ha gustado tu relato. Es macabro y divertido. Muy bueno el final.
ResponderEliminarGracias Anónimo por comentar.
EliminarUn saludo