Sin saber por qué, le di un puñetazo. Ella se plegó sobre sí misma convirtiéndose en roca. Yo la cogí y la lancé al vacío. Luego salté por el acantilado y volé tras ella, hacia al volcán donde había caído. Cuando recuperé la roca, esta se deshizo en mi mano. Me dejé llevar por el río de lava hasta llegar al mar en donde una gran ola salpicó mi cara. Ella volvió a encender la luz; y esta vez le besé el vientre; y le pregunté si eran gemelos. Entonces me convertí en polvo que pronto el aire del desierto se encargó de barrer.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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6 de enero de 2015
Arrepentimiento (REC)
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13 de diciembre de 2012
La cosecha
Salto desde lo alto del volcán sobrevolando los ríos incandescentes de lava, rozando con mis alas el magma dorado, haciendo rugir al viento. Me poso sobre un árbol de llamas anaranjadas; mis garras hacen que se desprendan algunas chispas de sus ramas. Miro al horizonte y veo que las nubes de plasma candentes se aproximan a buena velocidad. Están cargadas de electricidad; miles de rayos trepan hacia el sol más cercano rodeándolo y haciéndolo descender aún más hacia el planeta. Chorros de hierro fundido emergen de las profundidades regando al bosque de arboles de llamas azules. Se acerca el otoño y pronto perderán sus hojas convirtiéndolas en vapor de azufre. La recolección de la cosecha debe dar comienzo cuando las nubes de plasma consigan arrancar fluido al sol. Después, en pocos días, el planeta entrará en una fase de letargo, convirtiendo el plasma en vapor de lluvia; apagando las cortezas de los arboles; transformando los lagos de lava en rocas. Apenas quedará vegetación en llamas y toda quedará convertida en costra humeante cuyos gases interactuarán con la atmosfera bajando drásticamente la temperatura. Saco la espiral de vidrio fundido y soplo fuertemente mi aliento ardiente. La cosecha debe comenzar.
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