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24 de marzo de 2026

Labios impregados de vacio

 



Algo semejante a un alegre parpadeo colectivo apareció entre las nubes. Bajaron como cascadas de zancos morbosos con olor a ginebra. Se posaron en los dedos de los árboles ajenos a su propósito. Aquello cayó entre las piernas de las vírgenes que pintaban el olor de la gasolina. La bruja del bosque de las hadas sacudió una cerilla de fresa y el olor prendió las cáscaras de nuez. Ojos en llamas lloraron zumo de limón. Y aquel coctel flameado entró por sus gruesos labios carmín. 
—¿Te pongo otro, guapa? —dijo el camarero escupiendo proyectiles de anís mientras miraba a la joven perdida de pestañas de miel eterna

5 de febrero de 2014

El señor Poo (REC I)


Suspiró  profundamente y recogió dos cubiertos. Ya eran siete días consecutivos en los que no acudían a la merienda. Su madre sonrió mientras secaba los vasos; su pequeña estaba creciendo muy deprisa. Tal vez sus dos amigos imaginarios se habían marchado para siempre. Pero una llamada al teléfono de juguete de Sara, que incluso a ella le pareció escuchar, le puso en vilo de nuevo. Era el incómodo señor Poo. Tenía a sus amigos secuestrados, en la casita del bosque, en el fondo del pozo en el que un día su madre dejó de sacar agua.

13 de diciembre de 2012

La cosecha

Salto desde lo alto del volcán sobrevolando los ríos incandescentes de lava, rozando con mis alas el magma dorado, haciendo rugir al viento. Me poso sobre un árbol de llamas anaranjadas; mis garras hacen que se desprendan algunas chispas de sus ramas. Miro al horizonte y veo que las nubes de plasma candentes se aproximan a buena velocidad. Están cargadas de electricidad; miles de rayos trepan hacia el sol más cercano rodeándolo y haciéndolo descender aún más hacia el planeta. Chorros de hierro fundido emergen de las profundidades regando al bosque de arboles de llamas azules. Se acerca el otoño y pronto perderán sus hojas convirtiéndolas en vapor de azufre. La recolección de la cosecha debe dar comienzo cuando las nubes de plasma consigan arrancar fluido al sol. Después, en pocos días, el planeta entrará en una fase de letargo, convirtiendo el plasma en vapor de lluvia; apagando las cortezas de los arboles; transformando los lagos de lava en rocas. Apenas quedará vegetación en llamas y toda quedará convertida en costra humeante cuyos gases interactuarán con la atmosfera bajando drásticamente la temperatura. Saco la espiral de vidrio fundido y soplo fuertemente mi aliento ardiente. La cosecha debe comenzar.

30 de enero de 2012

Sexto sentido.

Con ser selva, o río, quizás ciudad, no me bastará para estar a tu lado. El sauce, o las hojas secas fluyendo río abajo, quizás las farolas apagándose al alba, no se verán igual sin el brillo de tus ojos. El canto del ruiseñor azul, o el discurrir del agua entre los guijarros,  quizás el claxon de los coches, no sonarán igual sin los latidos de tu corazón acompasándolos. La hierba, o el agua fresca en los pies,  quizás el duro banco del parque, no se sentirán como cuando nos agarrábamos de la mano. El espliego, o el musgo, quizás el café, no olerán bien si no están camuflados con tu perfumen. Las fresas silvestres, o el agua cristalina, quizás un algodón de azúcar, no se saborearán como cuando iban condimentados de tus besos. No me percibirás entre la niebla del bosque, ni verás tras de ti mi rostro reflejado en el remanso del rio donde nos bañábamos, quizás te parezca escucharme en la radio dedicándote nuestra canción, pero no creo que exista ese sexto sentido que tanto alardeábamos tener. Mejor esparce mis cenizas en algún recóndito lugar, allí donde no conozcas hacia donde sopla mistral, así te será más fácil empezar a olvidarme.
Valoración del jurado(Juan Romagnoli): (...por su cuidado lenguaje poético que enlaza en un “zurcido invisible” la frase de consigna)