La noche es una estrella en tu cucharilla que se va disolviendo en el café frio mientras intentas no pensar que ayer fuimos uno. No hieles la noche con más lágrimas. Piensa que la hija que acabo de concebir, y que te traen las enfermeras, es un trocito de algodón dulce que le he robado al cielo. Cuando crezca dile que sé que es un sol en el brillo de tus ojos.
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