7 de septiembre de 2011

En la trastienda.

En el centro comercial, un niño se había quedado solo, a la hora del cierre, en la tienda de animales. Estaba apoyando sus manos en el cristal y miraba a los gatitos jugar entre recortes de periódicos. El cantar del ruiseñor azul acalló el ruido de la persiana de la tienda al cerrar. El establecimiento quedó a oscuras. Sólo permanecieron encendidas algunas luces de varios acuarios y la luz del mostrador. El niño dio un paso atrás y vio reflejado en el cristal algo parecido a un leopardo que se acercaba sigilosamente desde el mostrador; le tapó la boca y se lo llevó a un cuarto si cabe, aun más oscuro.

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