17 de noviembre de 2011

La Santa Compaña.

Muerto pero mío… se escuchaba en la lejanía de la noche. Me cubrí con las mantas hasta el gaznate. ¡Muerto pero mío…! Empecé a escucharlos más cerca, junto al crepitar de hojas secas al andar. ¡Muerto pero mío…! Ahora bajo mi ventana. Tres golpes secos en la puerta retumbaron en mi morada. Enmudecí;  dejé de respirar. Al rato, y en silencio, quien quiera que fuese retomó su camino. Muerto pero mío… siguieron a lo lejos. Miré por la ventana y los vi introducirse en el bosque, con velas titilantes en la niebla. Ahora que estoy muerto… ¿debería de ir con ellos de excursión?

4 comentarios:

  1. Ahora que se desveló el secreto...Estoy encantada de haberte conocido. Perdona si mi historia sobre ti no te ha gustado pero la escribí con mucho cariño.
    Asusta estos lamentos de la Santa Compaña...

    Besos desde el aire

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  2. Muchas gracias Rosa por tu micro en TripeC. Ya te he escrito por allí. Sólo tenía este blog de referencia, tampoco tengo más cosas, llevo medio año escribiendo cosillas. Y entre tantas cosas y cosillas, la verdad es que escuchar a la Santa Compaña da miedo, te lo digo yo, que una vez que me escondí en una lechuga pasó por mi lado... menos mal que no son vegetarianos...

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  3. Otra congregado en Triple C, te saluda Henry. Pasaba por aquí y me topé con la Santa Compaña, gracias por hacerme un sitio en tu lechugita para poder salvarme.

    Suerte en la próxima semana del REC, recuerda: "Por fin quietas", a ver si algún conocido gana alguna vez y podemos celebrarlo.

    Un abrazo.

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  4. En la lechuga donde está escondido gabarcito cabemos muchos.
    A ver si alguna semana hacemos triplete los de tripec...

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