Pobre rey. Ya no tendrá más mariposas en el estómago; se han marchado. Descubrieron a su amante y la han apartado de él. La tienen encerrada en una torre custodiada por dos caballos. El rey se enrocó en sí mismo, y eso le hizo perder sus esperanzas de recuperarla. Su esposa, defraudada, se suicidó lanzándose bajo los caballos de su enemigo. Ahora el rey está solo, apenas un par de súbditos le acompañan; sabe que pronto le darán jaque mate.
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