-La última alma humana que se instaló bajo este puente está criando malvas –gritó el lobo-. ¡Soplaré y soplaré y vuestra casa de cartón barreré!
Pepe, Pepa y Pepito tuvieron que buscar otro sitio para poder refugiarse del lobo. Consiguieron, con unas maderas de viejos pallets, improvisar una chabola.
No tardó el lobo en encontrarlos. Y cuando lo hizo, llamó a su puerta gritando: ¡Soplaré y soplaré y vuestra chabola derribaré!
Con mucho esfuerzo y trabajo, consiguieron adquirir una casa de ladrillos, la casa de sus sueños. Pero a los pocos meses, otra vez el lobo apareció:
-¡Soplaré y soplaré y vuestra casa desahuciaré!
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