19 de enero de 2012

Fantasías.

-Y no intentes escabullirte, que no te va a servir de nada –continuó diciendo mientras terminaba de atarla fuertemente de pies y manos.
-¡Ay!  Me haces daño –le reprochó ella.
-¡Calla sabandija! Te tendré que castigar... ¡Lamerás mis pies!
-¡No... no quiero!
-Nadie te preguntó; ¡sucia! –le susurró al oído mientras estiraba de su pelo -.Tu boca huele a sapos –concluyó. Ella comenzó a sollozar -. Eres una quejicosa y una flojita... tendrás que darme besitos en mi pompis.
Los sollozos pasaron a llantos. Los llantos a berrinches... y al final, entre lágrimas y mocos, ella gimoteó: -No quiero jugar más a papá y a mamá.  

3 comentarios:

  1. Jajaja, qué bueno. A veces hay que tener cuidado con lo que ven los niños.

    Besos!
    Quejica

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  2. Upssss estos padres no saben que existen los cerrojos?...

    Besos desde el aire

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