En la noche más negra del año, todas las sombras de los no muertos se reúnen en el bosque de las ánimas; sacan sus carboncillos de colores y dibujan, pintan, escriben y cantan coloridas canciones para que cuando llegue el día más blanco, las almas errantes puedan encontrar la luz que les guie al otro lado.
Esta noche, mi sombra se ha quedado conmigo, me observa en la oscuridad de mi habitación, desde una esquina. Puedo ver sus ojos negros, que inyectan más negrura a la noche, y puedo oír, en su particular manera de hablar, con letanías, que me acerque a ella. También puedo sentir sus largos y finos dedos cuando intenta apresarme y arrastrarme a su lado. Sospecho que sabe que le he escondido sus carboncillos de colores y quiere recuperarlos; pero no puedo permitírselo, pues sabe donde está encerrada el alma de mi amor, y no quiero que le dibuje un camino de luz y consiga escapar de mi corazón.
Enhorabuena Henry!!! Me ha gustado mucho esta sombra a la que no quieres darle sus colores. Dejar que se aleje el recuerdo de un amor duele.
ResponderEliminarBesos desde el aire
Gracias Rosa. A veces es mejor dejar a las sombras hacer su trabajo y dejar aquello que te apresa.
EliminarUn beso
Enhorabuena Henry, qué bonito relato, cuánta imaginación Me encantó, espero te entre este comentario porque parece ser que últimamente soy spam... Ay... Triste destino el mío.
ResponderEliminarBesotes amigo, por tu merecido puesto
Ya veo que ahora eres spam, pero yo te leo igualmente y te pongo como no spam. No se que pasa :(. Creo que una vez te comenté algo y no apareció en tu blog, volveré a probar, igual yo soy también spam :|
EliminarGracias por el comentario, y no naufragies en el spam.
Besos
La sombra mirándome en una esquina, qué miedo, a ver si esta noche puedo dormir. Biquiños!
ResponderEliminarSeguro que si puedes dormir. Cuando la sombra intente apresarte, cierra los ojos; la oscuridad total la apresará.
EliminarBesos