Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
puf, violencia doméstica, no puedo con ella
ResponderEliminarY, no, no puedo creerle, los maltratadores no saben amar sin herir; es decir, que diga lo que diga, seguirá pegándola, como si fuese su dueño.
Un saludo, Luisa
Estoy totalmente de acuerdo contigo.
EliminarSigo sin entender el porqué de la violencia... ¡con la cantidad de palabras que hay para poder expresarse sin violencia!... bueno tanto con la violencia de género como cualquier otra violencia.
Cuando hice el relato a punto estuve de borrarlo, pero no sé, tal vez lo he publicado para que todo el mundo vea lo cobarde que es este personaje que es incapaz de amar.
Un beso.
Uf qué fuerte Henry, nunca dejará de actuar así, son promesas que siempre se incumplen y que la pobre víctima suele creer una y otra vez.
ResponderEliminarUn saludo desde mi mar,
La verdad es que solo la muerte hará que deje de actuar así.
EliminarBesos.
Es muy valiente por tu parte escribir este relato desde ese lado. Mucho.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias. Intenté meterme en la piel de un maltratador y escribir lo que él sentía, aunque estoy seguro de que no se acerca ni al 10% de lo que piensa esta gente.
EliminarAbrazos.
Ufff que duro Henry, aunque no nos guste esta gente existe...
ResponderEliminarBesos desde el aire
Si, existen, y a todos nos gustarían que dejasen de existir.
EliminarBesos