24 de abril de 2012

No me dejarás, sé que me quieres.

En la noche más negra de mi vida, pude, por fin, amarte sin ver tu rostro desfigurado, amoratado, descompuesto, asustado, aterrado, defraudado, derrotado, humillado... No me gustó; lo siento; no volverá a ocurrir.

8 comentarios:

  1. puf, violencia doméstica, no puedo con ella
    Y, no, no puedo creerle, los maltratadores no saben amar sin herir; es decir, que diga lo que diga, seguirá pegándola, como si fuese su dueño.
    Un saludo, Luisa

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo.
      Sigo sin entender el porqué de la violencia... ¡con la cantidad de palabras que hay para poder expresarse sin violencia!... bueno tanto con la violencia de género como cualquier otra violencia.

      Cuando hice el relato a punto estuve de borrarlo, pero no sé, tal vez lo he publicado para que todo el mundo vea lo cobarde que es este personaje que es incapaz de amar.

      Un beso.

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  2. Uf qué fuerte Henry, nunca dejará de actuar así, son promesas que siempre se incumplen y que la pobre víctima suele creer una y otra vez.

    Un saludo desde mi mar,

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    1. La verdad es que solo la muerte hará que deje de actuar así.

      Besos.

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  3. Es muy valiente por tu parte escribir este relato desde ese lado. Mucho.

    Un abrazo.

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    1. Gracias. Intenté meterme en la piel de un maltratador y escribir lo que él sentía, aunque estoy seguro de que no se acerca ni al 10% de lo que piensa esta gente.

      Abrazos.

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  4. Ufff que duro Henry, aunque no nos guste esta gente existe...

    Besos desde el aire

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    1. Si, existen, y a todos nos gustarían que dejasen de existir.

      Besos

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