El rey fue a cazar elefantes. El elefante se dejó cazar. El rey lo cazó con un cazamariposas pequeño, por la trompa. En la foto, los dos sonrieron.
Moraleja1: Dos sonrisas mejor que una. Además son contagiosas.
Moraleja2: ¡Qué bonita es la fantasía!
Moraleja3: Si eres elefante y viene un rey sonriente a cazarte con un cazamariposas, déjate cazar y sonríe, pero si en vez de un rey es un monarca: huye. (Aquí está el problema, que los elefantes no saben distinguir entre los reyes y los monarcas)
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