10 de mayo de 2012

Cruzando el charco (REC)

Ese maravilloso viaje que le habían prometido a Disney World, por fin se haría realidad. Cuando bajó corriendo y descalza las escaleras para abrir la puerta... vio esperándola un espectacular carruaje, como el de cenicienta;  quizás mejor. Dentro encontró unos zapatitos de cristal, de su talla. Se los calzó, y, como por arte de magia, se vio envuelta en un hermoso vestido. Cuando se detuvo y bajó del carruaje, unas hadas la ayudaron a subir a una barquita que le esperaba en el muelle. Cuando sobrepasaron los nenúfares, el barquero le pidió una moneda. Ella le dijo que no tenía dinero. Entonces el barqueo rió. Rió... eternamente.

4 comentarios:

  1. Vaya vuelta de tuerca y... qué muerte mál dulce, ¿no?. No sé, deja un regusto agridulce muy intenso este micro.

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    1. Si, la verdad es que el final te deja algo trastocado.

      Besos

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  2. Qué curioso, el mío también iba del Aqueronte...
    Otro buen intento.

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    1. Si, curiosa coincidencia; llevaba tiempo pensando en él... bueno, en escribir algo sobre él. :D

      Un saludo

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