Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
17 de mayo de 2012
Ha dejado de quererme (REC II)
Y al otro lado de la ventana, nada de nada. Me pongo nerviosa, ¡no hay nada! Picoteo el alféizar en busca de alguna migaja que haya podido dejar olvidada el día anterior, pero nada. Meneo la cabeza; vuelvo a mirar por un lado, por el otro... nada. Tengo hambre y arrullo quejicosa, enfadada, indignada... ¡ya es hora de comer! Picoteo el cristal porfiadamente. Consigo verla; está sentada, donde siempre, con su cuenco de sopa y sus... ¡mis trocitos de pan! No aguanto esta situación. Ella permanece sentada impasible, con el televisor encendido. No la veo con ganas. Su mano está agarrando fuerte la cuchara, la cuchara que ya no tiembla.
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Excelente micro Henry. El final es rotundo y precioso: su mano ya no tiembla. Destila la soledad que sufren muchos ancianos. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias Mar,
EliminarMe da mucha penita esos ancianitos que se quedan solos... o abandonados.
Un saludo.
Todo el peso este en las palabras finales, es el final que lo encaja todo y que le da sentido. Bien por esas palabras
ResponderEliminarGracias Luisa.
EliminarQuise escribir sobre la soledad y abandono de las personas mayores visto desde el otro lado la ventana, y quien mejor para verlo que una paloma.
Un saludo
Que tristeza y soledad reflejas Henry.
ResponderEliminarBesos desde el aire
Si, como la paloma que se queda sin comer. La abuelita... quien sabe...
EliminarBesos
Uy Henry, pobre paloma, me temo que no comerá más, al menos en esa ventana, muy bonito relato, pero qué triste final, con tanta soledad.
ResponderEliminarUn abrazo desde mi mar,
La vida está llena de soledad, y seguro que me he quedado corto reflejándola.
EliminarBesos
has hablado por el pico de una paloma para reflejar la soledad de un anciano que muere sin compañía. Es triste pero tiene ese sabor a historia bien contada.
ResponderEliminarBesos desde mis palabras.
Muchas gracias Laura.
EliminarMe paso por tu blog para ver tu micro.
Besos
Sin duda, Henry, me quedo con este. Un micro que, de entrada, parecía dulzón y sencillo, se va volviendo gris trágico a medida que avanza, hasta que llega a esa cuchara que ya nunca más temblará.
ResponderEliminarAbrazos.
Si, hasta el final no se habla de nada de lo que realmente va el micro.
EliminarUn saludo
Me ha encantado, y me ha dado mucha pena al mismo tiempo. Enhorabuena. Biquiños!
ResponderEliminarGracias Mandarica.
EliminarYa no comerá más la paloma en esa ventana :(
Besos