17 de mayo de 2012

Ha dejado de quererme (REC II)

Y al otro lado de la ventana, nada de nada. Me pongo nerviosa, ¡no hay nada! Picoteo el alféizar en busca de alguna migaja que haya podido dejar olvidada el día anterior, pero nada. Meneo la cabeza; vuelvo a mirar por un lado, por el otro... nada. Tengo hambre y arrullo quejicosa, enfadada, indignada... ¡ya es hora de comer!  Picoteo el cristal porfiadamente. Consigo verla; está sentada, donde siempre, con su cuenco de sopa y sus... ¡mis trocitos de pan! No aguanto esta situación. Ella permanece sentada impasible, con el televisor encendido. No la veo con ganas. Su mano está agarrando fuerte la cuchara, la cuchara que ya no tiembla.

14 comentarios:

  1. Excelente micro Henry. El final es rotundo y precioso: su mano ya no tiembla. Destila la soledad que sufren muchos ancianos. Un abrazo.

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    1. Gracias Mar,
      Me da mucha penita esos ancianitos que se quedan solos... o abandonados.

      Un saludo.

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  2. Todo el peso este en las palabras finales, es el final que lo encaja todo y que le da sentido. Bien por esas palabras

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    1. Gracias Luisa.
      Quise escribir sobre la soledad y abandono de las personas mayores visto desde el otro lado la ventana, y quien mejor para verlo que una paloma.

      Un saludo

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  3. Que tristeza y soledad reflejas Henry.

    Besos desde el aire

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    1. Si, como la paloma que se queda sin comer. La abuelita... quien sabe...

      Besos

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  4. Uy Henry, pobre paloma, me temo que no comerá más, al menos en esa ventana, muy bonito relato, pero qué triste final, con tanta soledad.

    Un abrazo desde mi mar,

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    1. La vida está llena de soledad, y seguro que me he quedado corto reflejándola.

      Besos

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  5. has hablado por el pico de una paloma para reflejar la soledad de un anciano que muere sin compañía. Es triste pero tiene ese sabor a historia bien contada.

    Besos desde mis palabras.

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    1. Muchas gracias Laura.
      Me paso por tu blog para ver tu micro.

      Besos

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  6. Sin duda, Henry, me quedo con este. Un micro que, de entrada, parecía dulzón y sencillo, se va volviendo gris trágico a medida que avanza, hasta que llega a esa cuchara que ya nunca más temblará.
    Abrazos.

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    1. Si, hasta el final no se habla de nada de lo que realmente va el micro.
      Un saludo

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  7. Me ha encantado, y me ha dado mucha pena al mismo tiempo. Enhorabuena. Biquiños!

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    1. Gracias Mandarica.
      Ya no comerá más la paloma en esa ventana :(

      Besos

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