Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
7 de mayo de 2012
Supervivencia(Finalista TripleC)
Nunca se atreverá a embestir el barco, pensaba el joven grumete mientras volvía a ponerse su gorrito de papel y señalaba, amenazante, con su espada de madera, al barco pirata. Pero se equivocó. Decenas de cañonazos fueron disparados a la vez, y tres bolas de papel maché impactaron en la proa del barco que empezó a hundirse poco a poco. El pequeño grumete tuvo que usar un bote salvavidas de papel charol para evitar hundirse en aquel mar de celofán. Sin ser visto, remó hacia unos acantilados y buscó, entre los afilados lapiceros, alguna playa para poner su vida a salvo. Lo tuvo difícil, a punto estuvo de encallar sobre unas gomas de borrar cuando luchaba contra soplidos huracanados, tormentas de confetis y olas gigantes de periódico. Al final consiguió llegar a una pequeña e insólita playa de purpurina. Se tumbó a la sombra de unos bolígrafos, y desde allí, ya a salvo, vio pasar una bandada de pajaritas de colores. Pensó que estarían migrando hacia algún desconocido continente y que tal vez allí podrían alimentar a sus pequeños… El reflejo de un sacapuntas naufragado le hizo volver a la realidad, estaba empezando a tener hambre, y mamá no regresaba a casa hasta las seis y media.
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Este fue mi preferido, me gusto mucho mucho mucho.
ResponderEliminarMuchas muchas muchas gracias Luisa.
EliminarEs lo primero, que se me vino a la cabeza.
Besos
Que tierno Henry me ha encantado navegar por este mar de celofán.
ResponderEliminarBesos desde el aire
Gracias Rosa.
EliminarHay que dejarse llevar por la imaginación... aunque uno esté pasando habmre.
Besos
Enhorabuena por tu relato, me encantó.
ResponderEliminarGracias Aurora.
EliminarTus ilustraciones también son preciosas.
Besos
Me ha gustado mucho muchísimo como usas todos los elementos del escritorio de estudio de un niño para hilar la historia, enhorabuena!
ResponderEliminarGracias Mandarica.
EliminarA veces para supervivir hace falta más que comer :D
Besos
Henry, si esto es lo primero que se te vino a la cabeza...no quiero suponer que sería lo segundo!!. Por bueno, quiero decir, por original, puntualizo. También a mí me gustó muchísimo, porque no es fácil sacar los elementos cotidianos de sus rutinas y ponerlos a navegar en otros mares.
ResponderEliminarMe alegro de haber coincidido en las finales contigo en esta semana. Estoy muy contenta y muchas gracias por el comentario en mi blog.
Un abrazo, Henry.
Muchas gracias por tu comentario, y enhorabuena otra vez.
EliminarBesos
¡¡Enhorabuena Henry!! por la mención de tu relato, realmente es fantástico, y no sólo por la fantasía que pones en él, sino por lo bueno. Me encantó cuando lo leí y ahora que lo releo me gusta más.
ResponderEliminarUn abrazo desde mi mar,
Gracias Yashira.
EliminarMe encanta escribir cosas fantásticas, y si las pongo en la piel de un niño, es como si viajase al pasado y escribiera todo aquello que imaginaba de pequeño.
Un beso.
Qué divertido todo el repertorio, te felicito, es genial y muy imaginativo. Y el final no decepciona. Felicidades, además, por esa mención.
ResponderEliminarOtro abrazo, va.
Muchas gracias.
EliminarUn saludo