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18 de marzo de 2025

Tardes de fútbol

 

Ella finge dormir, pero en realidad está pendiente del partido, cada falta, cada penalti lo vive tanto como yo. Es una fanática del fútbol y como siempre le coloco la bufanda de nuestro equipo y pinto los colores en su cara.

Este sábado juegan en casa y vienen unos amigos a cenar, hace tiempo que nadie se acerca a vernos. Le he pedido que esté callada y quieta. Tan solo la tengo que sentar en el sofá, cerca de la mesa.



24 de enero de 2017

Collage (REC)

-No quiero volver a verte nunca más -dijo la pequeña agitando su varita mágica.
La muñeca de porcelana mayor se fue desvaneciendo poco a poco hasta que la nada ocupó su lugar. La mediana se arrodilló temblorosa e imploró perdón. Mientras, los soldaditos de plomo avanzaban sigilosamente por debajo de la cama para poder apresar a la pequeña. La ratita presumida, que lo observaba todo desde su hamaca rosa, mordió la manzana envenenada y durmió para siempre. El espejito mágico volvió a reconstruirse y el lobo feroz pudo regresar por fin a los pies de la pequeña muñeca malvada.

29 de octubre de 2016

La siega (ENTC)


En el campo, a mitad de la siega, empecé a buscar sus pechos. Los fui acariciando poco a poco. Los besé con ternura. Mordí sus pezones y empecé a chuparlos, a tomar de su leche. Me los bebí enteros y, allí, a pleno sol, me quedé dormida mientras ella me acunaba entre sus rudos brazos.

3 de mayo de 2013

Favores de un brujo (REC II)


Disfrazado de vendedora de manzanas el brujo apareció. Ella se dejó hechizar con la condición de que cada 25 años se pudiera despertar y bailar toda una noche con su príncipe azul. El brujo aceptó y le ofreció la manzana envenenada.
Cada 25 años, como él había prometido, su príncipe azul aparecía, la besaba y bailaban toda la noche. El primer baile fue espectacular. El segundo correcto. El tercero preocupante. El  cuarto aterrador. El quito apocalíptico. En el décimo tuvo que pedir otro favor al brujo para ver si podía incinerar esos huesos que cada 25 años venían, la besaba y bailaban con ella.

11 de febrero de 2013

Alas para ver (REC II)

Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel. Mamá sonríe mientras la mece. La abuela sigue tejiendo un jersey infinito al ritmo de una nana. El abuelo, con la oreja pegada a la radio apagada, pasa sin leer las páginas del mismo periódico. Papá nos mira a todos con los ojos rojos, sin decir palabra, da miedo. Me acerco a la cuna para intentar ver a mi nueva hermanita, pero no está... nunca está. Entonces giro la cabeza y me miro al espejo que está al lado de la cuna; aún no me han nacido las alas.

21 de mayo de 2012

El último durmiente

Mi insomnio será mi mejor aliado en la lucha por permanecer despierto durante los siete días que dure este insólito eclipse; quien duerma… lo hará para siempre; quedará atrapado en un mundo de tinieblas y de ensoñación, donde no hay reglas. Llevo seis días despierto; el intenso frío ha congelado a la mitad del planeta; la falta de luz ha hecho que durmiera y sucumbiera casi todo el reino vegetal; los animales ya duermen; ya no hay nada que se pueda hacer, no hay nada que se pueda salvar. Tengo que aguantar sin dormir un poquito más, el suficiente, para poder, salvar, y, o… poder ver aquello que se ilumina, detrás del muro… hay un mono que… lleva sombrero; alza sus alas; vuela; ríe; me escupe. Mi cara abrasa. Intento lavarme. Sólo hay arena… Paz; quietud…