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6 de febrero de 2018

Mudanza (REC)


Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada susurraban entre ellos tétricas letanías de los últimos moradores:
-Están muertos.
-Todos.
-Muertos sí.
-Todos muertos.
-Sangre.
-Mucha sangre.
-Llegarán otros.
-Siempre llegan.
-Muertos.
-Tienen miedo de nosotros.
-Están muertos.
-Unos llegan, otros salen…

El pintor se afanaba en pintar la pared de la que parecía brotar sangre.


21 de octubre de 2014

Otra Navidad REC(1/4)


Esperó hasta dormirse y soñó con otra Navidad en la que no tenía que tragarse los peces casposos de las copas con las que brindaban con los muertos y las margaritas las vendían ya deshojadas.

12 de septiembre de 2014

Leche agria



Los muertos beben leche agria mientras los moribundos lamen lo que rebosa de sus costillas. El enterrador cuenta la recaudación de la noche

3 de mayo de 2012

Mimetismo(REC)

Se entrenaban para estar muertos cada vez que hacían algo mal y su madre los castigaba. Los gemelos iban a su habitación para tumbarse sobre la cama. En un perfecto y coordinado ritual, ponían sus manos en cruz sobre sus pechos, no sin antes cubrir sus párpados con dos monedas de plata. Intentaban dejar de respirar, hasta que el cansancio los sumía en la más profunda ensoñación. Soñaban con el día en que eran enterrados, y con ese señor de negro con una cinta blanca al cuello, el cual hablaría sólo de cosas buenas de ellos, como ya lo hizo anteriormente con su padrastro.

Un año de odisea.(REC)

Se entrenaban para estar muertos, pero nunca lo conseguían. Los meses de enero y febrero dejaban de ingerir alimentos. En marzo y abril no probaban el agua. Mayo y junio lo dedicaban a estar tumbados, sin moverse. En julio y agosto se iban a las montañas más altas para despeñarse por los barrancos. En septiembre y octubre dejaban de asearse para ver si las bacterias, virus, hongos… podían acabar con ellos. Ya en noviembre y diciembre se despojaban de sus ropajes y abandonaban sus cuerpos en el frío hielo de los glaciales. ¿Iban a ser ellos menos que los hombres?: ¡No!; ellos eran los dioses.

Modas.(REC)

      Se entrenaban para estar muertos, estar vivos estaba mal visto. Vestían con trajes fúnebres; cubrían sus rostros con cera blanca; no se aseaban, y, los más osados, incluso hacían sus necesidades encima, para que su hediondez se asemejara a los pútridos cadáveres que se amontonaban en las calles o yacían plácidamente sobre los bancos, sonriendo ampliamente.
      Tácito y Mara, al alba, tras regresar de deambular por las calles, se desplomaron sobre el suelo del comedor para entrenar un poco más. Mara agonizó tanto que Tácito vio revivir aquello que creía ya muerto. A los nueve meses nació Víctor. A él no le hizo falta entrenar.

Acampada.(REC)

Se entrenaban para estar muertos en aquella extraña acampada. En esa sórdida sala, en donde el silencio solamente era roto por el parpadeo incesante de un tubo fluorescente malogrado y el constante goteo de un grifo sobre una palangana de acero inoxidable. Se tumbaban sobre frías esterillas metálicas; quietos, callados, como si estuvieran rezando. Unas tenues sábanas cubrían la totalidad de sus cuerpos, excepto el pie izquierdo. Ganaba el último en ser etiquetado.