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6 de febrero de 2018

Mudanza (REC)


Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada susurraban entre ellos tétricas letanías de los últimos moradores:
-Están muertos.
-Todos.
-Muertos sí.
-Todos muertos.
-Sangre.
-Mucha sangre.
-Llegarán otros.
-Siempre llegan.
-Muertos.
-Tienen miedo de nosotros.
-Están muertos.
-Unos llegan, otros salen…

El pintor se afanaba en pintar la pared de la que parecía brotar sangre.


19 de abril de 2016

Rendición (REC)

-Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar cuando deje de existir. A mil metros de la desembocadura del Danubio, en el ocaso, cuando la luna creciente empiece a vislumbrarse por el horizonte.
-No digas garambainas hijo. Tu seguirás existiendo eternamente. El tratamiento llegará a buen término.
-Sabes que no está funcionando madre, la fototerapia está provocando que el cáncer que invade mis entrañas llegue pronto al corazón y lo reactive; la sangre, acumulada en todos estos siglos, circulará de nuevo por mis venas y no lo podré soportar.

5 de abril de 2016

Atrapado bajo las sábanas (REC 1/2)

Deja unos puntos suspensivos colgados de unos hilos del techo de su dormitorio. Unas moscas revolotean entre ellos mientras una maraña de algodones empapados de sangre se arremolinan bajo la cama. La suave brisa que se escapa por la ventana despierta a unos gorriones que espantados huyen hacia el prado. Aún no ha amanecido y el teléfono no para de sonar. Acaricia su cuerpo desnudo infectado de ojos abiertos que no dudan en parpadear al contacto de sus huesudas manos. El búho que lo mira indiferente, desde los dedos de sus pies, salta sobre su húmeda boca y le deja suavemente una nueva jeringuilla.

15 de diciembre de 2015

La ley de Dios (REC)


Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado viento se los arrancará. Irán desnudas para que todos aparten su mirada de ellas y nadie les dirija la palabra. Volverán a ser impuras, y, de aquí, nuestra tierra, serán desterradas de por vida. Les lanzaremos piedras y, aunque su sangre infecte el suelo y no vuelva a brotar pasto en cien años, nos sentiremos orgullosos de haber cumplido con la ley de Dios. Solo espero que sople fuerte el frío viento, porque si no tendremos que desgarrar sus vestidos y si rozamos su piel envenenada sucumbiremos en el pecado de sus carnes y no habrá marcha atrás.

10 de septiembre de 2014

Tortilla de patatas con cebolla (REC 2/2)


Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo lleno de sangre y lo va a poner todo perdido. Como siga con ese pulso cortando las cebollas con el cuchillo que me rebanó dos dedos, seremos dos a los que nos falte alguna falange. Carlos nos mira sonriendo, con su orificio de bala en la frente, ajeno a todo. Yo pregunto impaciente que para cuando va a estar lista la tortilla. A ella se le escapa una lágrima que pronto se diluye con la sangre que le baja por su pecho desnudo.

13 de junio de 2014

Limpieza doméstica (REC 2/2)

Se ovilla sobre las baldosas frías y comienza a temblar.
-¿Qué te pasa? No llores mi vida.
-Sale sangre por la puerta –gimotea la niña.
-¿Qué sangre? –dice mientras la intenta limpiar con una toalla. –Aquí no hay sangre.
-Ahora la sangre está en tus manos –reprocha su hija.
-Yo no veo sangre por ningún sitio –insiste la madre mientras se lava las manos. –Y si hay sangre ¿de quién es? Porque no es ni mía, ni tuya.
-Es de papá.
-¡Cariño! Papá ya hace tiempo que no está entre nosotros.
-No. Es la del nuevo papá.
La madre la arropa y le quita con cuidado el cuchillo que empuña.

19 de febrero de 2013

13 de febrero de 2012

Princesa.

Una lágrima que recorre el fino rostro de porcelana aparece cuando se quita la goma que aprieta su brazo. Deja la jeringuilla colgada de la frágil vena al tiempo que un placentero cosquilleo invade su cuerpo. Una gota de sangre brota de su rígido brazo cuando la jeringa cae por efecto de la gravedad. Ella unta su dedo corazón con la sangre y se lo lleva a sus carnosos labios, saboreando así un poquito más la droga mezclada con su sangre azul. Sus piernas flojean, y ella desliza su etéreo cuerpo desnudo por la pared hasta conseguir sentarse en el suelo. Desde tierra puede ver a su príncipe azul abandonando sus aposentos. Coge un trocito de espejo roto que tiene bajo sus nalgas; mira su rostro marcado por el rímel corrido. Le parece ver a la más hermosa del reino. Cierra los ojos. Sonríe. Por fin se convierte en la ansiada princesa del cuento... de su propio cuento.