Los pliegan, los guardan en sus bolsos, y se largan de los baños públicos. Cada una cogía el suyo con fuerza. Julia atajó por un callejón. Quería evitar que el sol se pusiera. Esquivó vagabundos, pandilleros y putas sin rostros. Al final del callejón había una chica joven que la estaba esperando. Ignoró el peligro y siguió. Al acercarse, vio que la chica tenía el rostro destrozado. Ella robó el espejo plegado. Se miró. El rostro de Julia se impregnó en ella. Rompió su espejo. Corrió a lo alto de una azotea. Al ocaso, se convirtió en Julia. Otra vez a empezar, pero diferente, con otro objetivo.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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14 de abril de 2026
13 de diciembre de 2012
El muñeco Prometeo(REC)
Con cuidado para que no se les caigan los alfileres a las extremidades, voy cosiendo al tronco los últimos remiendos de muñecos que he podido rescatar de todas las casas de Silesia. Logro colocar la última parte necesaria para terminar mi creación, un ojo de nácar encontrado en el callejón, tal vez desprendido de algún muñeco vagabundo. Todo está preparado para formar un nuevo ser. Sólo tengo que esperar a que vuelva la corriente para que los alfileres de su cabeza le trasmitan la chispa de la vida. Tengo que tener cuidado de no tocar los cables, los muñecos, si somos de trapo, ardemos con mucha facilidad.
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