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14 de abril de 2026

Los reflejos de Julia.


Los pliegan, los guardan en sus bolsos, y se largan de los baños públicos. Cada una cogía el suyo con fuerza. Julia atajó por un callejón. Quería evitar que el sol se pusiera. Esquivó vagabundos, pandilleros y putas sin rostros. Al final del callejón había una chica joven que la estaba esperando. Ignoró el peligro y siguió. Al acercarse, vio que la chica tenía el rostro destrozado. Ella robó el espejo plegado. Se miró. El rostro de Julia se impregnó en ella. Rompió su espejo. Corrió a lo alto de una azotea. Al ocaso, se convirtió en Julia. Otra vez a empezar, pero diferente, con otro objetivo.


24 de enero de 2017

Collage (REC)

-No quiero volver a verte nunca más -dijo la pequeña agitando su varita mágica.
La muñeca de porcelana mayor se fue desvaneciendo poco a poco hasta que la nada ocupó su lugar. La mediana se arrodilló temblorosa e imploró perdón. Mientras, los soldaditos de plomo avanzaban sigilosamente por debajo de la cama para poder apresar a la pequeña. La ratita presumida, que lo observaba todo desde su hamaca rosa, mordió la manzana envenenada y durmió para siempre. El espejito mágico volvió a reconstruirse y el lobo feroz pudo regresar por fin a los pies de la pequeña muñeca malvada.

25 de octubre de 2016

Reflejos (REC)


Al otro lado de la ventana vive un tipo bien arreglado, con la mirada puesta en mí y con una inquietante sonrisa en su rostro. La única diferencia entre nosotros es que él irá a trabajar y yo a por el quinto ciclo de quimioterapia. Añoro aquel día en el lago en el que era yo el reflejo en el agua. Desde entonces busco cualquier reflejo mio en cualquier sitio que se atreva a intercambiarse, sobre todo el del espejo del baño, que siempre se limita a decir que tengo buena cara. Los días pasan y, mientras yo me apago, mi reflejo no deja de brillar.

7 de abril de 2015

Consciente incomprensión (REC)

A cada vuelta del tambor de la lavadora, X repetía: “No volveré a cagarme en los pantalones” Así le dijo Y que lo hiciera. Le ató en la silla donde Y pone la ropa sucia y le obligó a mirar la lavadora. X solo quería hacer caca como lo hace Z, en el arenero, pero olvidó quitarse los pantalones. Después vino el colapso, cuando todo empezó a girar muy deprisa. Entonces X apartó la mirada y se observó en un pequeño espejo que había colgado en la pared. Por un instante fue consciente de lo que le ocurría y maldijo tres veces al cromosoma 21.

19 de abril de 2013

Paradojas (REC)


Calla y arregla de una vez la cisterna del váter, que gotea! No quiero que vuelva a subir el vecino quejándose de humedades; la última vez degolló a padre.
 -No teníamos que haber metido al bebé en la cisterna. Pídele a la abuela un poco de lana, a ver si así sello la fuga... ¡Malditos retretes alemanes!
 -Yo hoy no le pido nada, que está amortajando a su compañera de mus y si la molestamos ya sabes que es capaz de cualquier cosa. ¿No crees que pasamos mucho tiempo juntos? ¿Nunca se te ha pasado por la cabeza destriparme? Hoy me he mirado al espejo y me he visto un poco rara.

7 de marzo de 2013

Reservado el derecho de admision(REC)



Sólo a las niñas guapas y a los hermanos que se las presentaban podían entrar: Cenicienta, La Bella Durmiente, Blancanieves, Caperucita, Gretel,… Todas ellas estaban viviendo historias extraordinarias; todas eran realmente bellas.
Cerró con rabia el libro que estaba hojeando; sacó del bolso de su madre el pintalabios color rojo pasión; pintó temblorosa sus delgados morritos;  y volvió a formular la pregunta: ¿Soy ya lo suficientemente guapa para entrar en el cuento? Pero el espejito mágico volvió a negarlo con firmeza.

13 de febrero de 2012

Princesa.

Una lágrima que recorre el fino rostro de porcelana aparece cuando se quita la goma que aprieta su brazo. Deja la jeringuilla colgada de la frágil vena al tiempo que un placentero cosquilleo invade su cuerpo. Una gota de sangre brota de su rígido brazo cuando la jeringa cae por efecto de la gravedad. Ella unta su dedo corazón con la sangre y se lo lleva a sus carnosos labios, saboreando así un poquito más la droga mezclada con su sangre azul. Sus piernas flojean, y ella desliza su etéreo cuerpo desnudo por la pared hasta conseguir sentarse en el suelo. Desde tierra puede ver a su príncipe azul abandonando sus aposentos. Coge un trocito de espejo roto que tiene bajo sus nalgas; mira su rostro marcado por el rímel corrido. Le parece ver a la más hermosa del reino. Cierra los ojos. Sonríe. Por fin se convierte en la ansiada princesa del cuento... de su propio cuento.