Otra vez volvió a intentarlo. En una
cena romántica, rodeado de velas, en un lujoso restaurante del
centro de París, con un gran ramo de flores y un anillo cuyo
diamante robaba el brillo a la luna. De rodillas le pidió
matrimonio. Y este fue el final de una bonita historia de amor.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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19 de septiembre de 2017
13 de febrero de 2012
Premonición
Una lágrima que recorre el fino rostro de porcelana titila en la mejilla de la niña. Cristina, su madre, sentada frente a ella, a la luz de una vela, termina de pintarse las uñas de los pies puestos sobre la mesa. El padre, tras fumar un cigarro, vuelve a entrar en la caravana, y, sin mediar palabra, mientras se aprieta el vendaje de sus manos, hace levantar a Cristina, aún con los algodones entre los dedos de los pies. Al salir, él cubre con una manta el cuerpo casi desnudo de ella. Tras avanzar unos metros por la arena, y, antes de entrar en la carpa, Cristina se gira para mirar la débil silueta de su hija tras la ventana de la caravana. La niña, con la frente apoyada en el frío cristal, se quita la mascarilla con la mano escayolada, para intentar trasmitir a su madre sus mejores deseos, como cada noche antes de la función. Pero el último parpadeo de la vela apaga cualquier intento de evitar el contagio de su premonición.
17 de noviembre de 2011
La Santa Compaña.
Muerto pero mío… se escuchaba en la lejanía de la noche. Me cubrí con las mantas hasta el gaznate. ¡Muerto pero mío…! Empecé a escucharlos más cerca, junto al crepitar de hojas secas al andar. ¡Muerto pero mío…! Ahora bajo mi ventana. Tres golpes secos en la puerta retumbaron en mi morada. Enmudecí; dejé de respirar. Al rato, y en silencio, quien quiera que fuese retomó su camino. Muerto pero mío… siguieron a lo lejos. Miré por la ventana y los vi introducirse en el bosque, con velas titilantes en la niebla. Ahora que estoy muerto… ¿debería de ir con ellos de excursión?
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