Pescado. No sé porqué pregunto. Todos los años lo mismo. Cuarenta días. Sardinas y más sardinas. Sardinas para comer. Sardinas para cenar. Y yo lo que quiero es carne. Comer carne. Tocar carne. Maldito cinturón de castidad que no me deja ni rascar un poquito de su carne. Esta noche me disfrazo de Satanás. Lo haré. Esta noche. Me pintaré todo mi cuerpo de rojo. Me pondré unas orejas puntiagudas. Y un rabo. Un rabo grande. La obligaré. La someteré. La haré de nuevo mía. Se verá obligada a romper su castidad. A mostrarme su carne. A ofrecerme su carne. Voy a preguntar de nuevo. ¿Qué hay hoy de cenar? Pescado. Pon tres sardinas.
Votaciones aquí
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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10 de junio de 2014
23 de noviembre de 2013
Brujas
-Hijas mías. Sois libres de asistir al parto de vuestro nuevo hermano. Antes o después tendréis que afrontaros a esto. Ya sabéis que todos nosotros venimos al mundo porque nuestra madre un día hizo un conjuro. Tras los 9 meses de gestación es el momento de vomitarlo en la marmita. ¡Mirar como sale! ¡María! Pon a tope el fuego. ¡Sara! ve removiendo a tu hermano hasta que deje de llorar. Cuando esté bien cocido podéis jugar con él. Ya sabéis que lo he creado exclusivamente para vosotras. Podéis arrancarle los brazos, cosérselos del revés; estrujar sus vísceras y golpearlo cuanto queráis. Pero por favor… su alma… dejarla tranquila.
28 de marzo de 2013
Recuerdos no vividos
Siempre que viajo, lo hago con esta maleta, a la que sólo le quedan dos recuerdos. Una fotografía de unos padres que nunca conocí y un recuerdo de una familia que nunca llegué a formar.
25 de febrero de 2013
Cita a ciegas
Ilustración de Laura Garrido
Podéis visitar su blog de ilustraciones(De mis bocetos y los vuestros)
y
otro de relatos(De mis palabras y las vuestras)
17 de diciembre de 2012
El último tango con Paula
En la tasca “el pecado”, aquella tarde lluviosa fue, quizás, la última de mi antigua vida. Aparqué mis penas cuando vi a esa chica de rojo bailar un tango; quedé prendido de su perfumen. Esa chica, a la que llamé Paula, la que me dio esta servilleta de papel con una invitación a bailar un último tango, no paró de mirarme mientras bailaba. Desde aquel día hasta hoy, todas las tardes al salir del tajo, me dirijo a la tasca, y aunque ya esté cerrada, abandonada y casi en ruinas, siempre me siento en la misma mesa con la esperanza de volver a encontrarme con Paula y poder bailar ese último tango que me prometió. A menudo cierro los ojos y pienso que quizás todo fue un sueño. Incluso he pensado en que aquella tarde fallecí y ahora pago mis pecados persiguiendo algo que ya nunca podré alcanzar. Otras veces, cuando cierro los ojos, creo estar metido dentro de los pensamientos de Paula. Intento alisar la servilleta perfumada con su olor una y otra vez, y la veo, me veo, nos vemos agarrados en unos pasos infinitos al son de una música que nunca cesó de sonar. Hoy cerraré los ojos muy despacio e imaginaré que todo esto no es nada más que el producto de estar bailando juntos nuestro último tango.
6 de noviembre de 2012
Cumplir un sueño (Finalista)
Desde que mi padre me lleva a ver partidos de baloncesto, no dejo de soñar en que algún día me convertiré en un gran jugador de básquet, tal vez de la selección, o quizás de la NBA.
Una luz deslumbra todo... la cancha está abarrotada y nada más encenderse los focos el público grita mi nombre. Mis brazos se agitan... gritan mi nombre más fuerte cuando levanto las manos. Mi cuerpo se abalanza hacia adelante... esquivo a mi rival; el partido recién comenzado y mi primer machaque a la canasta. Siento un fuerte golpe... un jugador me agarra por el cuello y me lanza al suelo. Doy varias vueltas... mi cuerpo empapado en sudor resbala por la pista y tras varias vueltas me estampo contra las vallas publicitarias. Unas luces amarillas parpadean, se acercan... el marcador está parpadeando en el último segundo; estamos a un punto para ganar; tengo que encestar los dos tiros personales; boto la pelota. Miro a mi madre... está callada, no me mira. Miro a la izquierda... mi padre tampoco me mira, parece triste; tengo que encestar y ganar para hacerlo feliz. Me cuesta respirar... mantengo la respiración mientras lanzo y encesto. Dejo de respirar; miro a mi madre y a mi padre; y lo entiendo todo... miro arriba y veo a mi abuelo; salto hacia el cielo rompiéndolo en mil añicos; quiero abrazarlo desde las estrellas; no me deja; me dice que aún no ha llegado mi hora; que luche; que cumpla mi sueño.
27 de agosto de 2012
Sonrían a la cámara por favor
Cuenta la leyenda que una vez hubo un superhéroe que convertía a las personas tristes en cubos de colores llenos de lágrimas. Surgió de la nada, aunque muchos creen que se transmutó al ver morir a su padre en la explosión nuclear del 2042, en el día de puertas abiertas del centro de investigación interestelar. Se sintió tan afligido, que juró, y perjuró, que nadie podía estar triste nunca jamás. Empezó llenando los cementerios de cubos de lágrimas, allí la gente acudía arrastrando sus penas. Después se centró en las oficinas de empleo, llenándolas de largas filas de cubos de colores. Rojo: desolación; azul: desesperación; rosa: desamor; amarillo: añoranza;… La gente hacía esfuerzos titánicos para mantenerse siempre feliz por si alguna vez se cruzaban con él y les olía su tristeza. Psicólogos, hipnotizadores, curanderos, cirujanos, neurólogos… estimulaban, inducían, curaban, construían, implantaban a la gente falsas sensaciones de felicidad. Fue odiado, felizmente odiado, por todos. Se refugió en el metro, allí muchos iban y venían del trabajo tristes. Un día una ancianita le plantó cara. Ella sabía que el verdadero motivo de su odio hacia la gente triste era para disimular su propia tristeza interior. Le recordó que el verdadero motivo de su pena no era por la muerte de su padre, sino por sentirse engañado, defraudado, al comprobar que su padre no era el capitán de una flota de naves interestelares; tan sólo era el encargado de la fregona.
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16 de julio de 2012
El aviso
Estás a punto de cargarte Triple C; en tus manos está el salvarla o no; ¡tienes que hacerlo ya!, si lo dejas estar unos minutos más, la cosa será irreversible. Las máquinas han conseguido traspasar el cortafuego y se harán con el control de todo. Invadirán con sus textos la cofradía, y ya no se podrán borrar. Ya sabes lo que pasó al comienzo, cuando empezaron a escribir sus relatos en los concursos. Al principio eran fácilmente detectables, se sabía que eran escritos por las máquinas. Luego empezaron a aplicar algoritmos más complejos y poco a poco fueron influyendo sobre las mentes de los cofrades que al leer los textos entraban en una especie de trance que les impulsaban a hacer cosas extrañas. Hace unos años se consiguió bloquearlos, pero todos los cofrades que fueron infectados con sus textos empezaron a replicar otros de igual o mayor poder destructivo. Todo está descontrolado, tienes que mandar el aviso al pasado, justo antes de que comenzara todo, sólo así se podrá evitar el desastre. Te queda poco tiempo para escribirlo, y ya sabes, la única manera de hacerlo es enviarles el aviso en forma de microrrelato; así, y sólo así, los organizadores de Triple C estarán preparados.
26 de junio de 2012
A veces (Finalista Triple-C)
Imagen del ilustrador Pablo Pavezka.
A veces me gustaría cortarte la lengua para que vieses lo que siento cuando quiero hablar y no me dejas. A veces te cortaría los párpados para que pudieras ver, siempre, lo que sufro a tu lado. A veces cortaría tus manos para que aprendieras que se puede hablar sin usarlas. A veces desearía arrancarte vivo el corazón para que comprobases que también duele, y así apreciarías cada latido, podría ser el último. A veces te amputaría las piernas para que te dieras cuenta de lo que se sufre sin poder ir a ningún sitio. A veces me dan ganas de rajar, y ampliar, tu boca para que sonrías alguna vez por algún motivo, y no sólo para burlarte de mí. A veces te abriría en canal para sacarte las tripas y poder meterlas en tu boca para que te tragases toda la mierda que he tenido que aguantar yo. A veces… a veces… todo se hace realidad.
20 de junio de 2012
Derrochando imaginación
Pensando únicamente en una de ellas me será más fácil elegir. Hasta el momento sé que la pastilla azul me dará la vida, y la roja me quitará la muerte. El ser que me las ofreció se ha marchado. No sé el tiempo que ha transcurrido desde la última vez que lo vi, aquí no existe, y me atrevería a decir que el espacio tampoco. Me entra la dichosa zozobra y no puedo evitar el tragar las dos capsulas. Pienso que así podré nacer y vivir eternamente. Todo lo blanco o negro que había a mi alrededor desaparece, y, otro ser, distinto al anterior, mete su apéndice en mi interior sacando una de las pastillas. No sé cuál ha dejado dentro de mí. Mi aliento se desmorona. Nunca lo sabré; desconozco cómo es la vida o la muerte. Escucho una voz en mi interior que me susurra: “En el mundo de la imaginación todo es posible”. Entonces me imagino a mi mismo en dos situaciones distintas, una con la pastilla roja dentro, y otra con la azul. Esto hace que me desdoble. Ahora soy dos; pero sigo sin saber cual tengo dentro. Una espiral se dibuja en lo alto y absorbe a mi otro yo. Lo agarro con fuerza, pero es muy fuerte. Al final, otra espiral, que sale de abajo, me engulle a mí también. Todo desaparece, menos la pastilla, que flota, en la nada. Es la de color verde… lo temía; nunca me lo hubiera imaginado.
4 de junio de 2012
Hambruna universal
No trabajó ni la mitad que la noche anterior y llegó a casa derrotado, como últimamente, sin nada que traer para comer. Le esperaban en la mesa de la cocina para desayunar juntos, pero era fin de mes y no había nada que llevarse a la boca. Abrió la alforja y vació “la nada” que llevaba dentro. Pensó, mientras miraba a su pequeño, cómo explicarle que ni hoy, y, quizás mañana, tampoco comerían; cómo explicarle lo dura que podía llegar a ser la vida. Empezó el bebé a llorar desesperado, angustiado, hambriento... La madre le susurró una nana a la oreja para que no llorase; que pronto pasaría el hambre. El hermano mayor, nervioso, como si estuviera arrepentido de algo, sacó del bolsillo un mendrugo de pan duro y se lo dio a su hermanito diciéndole que la vida era muy dura, como el trozo de pan que le había dado; que tenía que acostumbrarse. Éste empezó a chuparlo y chuparlo; y, con su diente, su único diente, a roerlo y roerlo. Entonces sonrió y parpadeó dos veces con su ojo, su único gran ojo. La familia sonrió al verlo tan feliz, y no dudaron en reír abiertamente, enseñando todos su diente, su único y afilado gran diente.
21 de mayo de 2012
El último durmiente
Mi insomnio será mi mejor aliado en la lucha por permanecer despierto durante los siete días que dure este insólito eclipse; quien duerma… lo hará para siempre; quedará atrapado en un mundo de tinieblas y de ensoñación, donde no hay reglas. Llevo seis días despierto; el intenso frío ha congelado a la mitad del planeta; la falta de luz ha hecho que durmiera y sucumbiera casi todo el reino vegetal; los animales ya duermen; ya no hay nada que se pueda hacer, no hay nada que se pueda salvar. Tengo que aguantar sin dormir un poquito más, el suficiente, para poder, salvar, y, o… poder ver aquello que se ilumina, detrás del muro… hay un mono que… lleva sombrero; alza sus alas; vuela; ríe; me escupe. Mi cara abrasa. Intento lavarme. Sólo hay arena… Paz; quietud…
14 de mayo de 2012
Cuentos.
Ilustración de JuanLu. http://dididibujos.blogspot.com.es/
Portada del libro: / Antología de TripeC
Anoche mi abuelo me contó una historia muy particular, de cuando era joven y viajaba por todo el mundo contando cuentos a los niños. Me impresionó cuando dijo que una vez reunió a un millón de niños de todos los países y les contó mil cuentos en un solo día. No le creí, es imposible que todos ellos entendieran lo que él les contaba, pues cada niño sólo comprendía su propio idioma, el de su país natal. Esta mañana, mientras me tomaba un tazón de cacao humeante, me contó un cuento, uno muy cortito. Entonces comprendí porqué los niños lograron entender aquellos cuentos; estaban narrados en un lenguaje muy especial: la lengua de los cuentos.
7 de mayo de 2012
Supervivencia(Finalista TripleC)
Nunca se atreverá a embestir el barco, pensaba el joven grumete mientras volvía a ponerse su gorrito de papel y señalaba, amenazante, con su espada de madera, al barco pirata. Pero se equivocó. Decenas de cañonazos fueron disparados a la vez, y tres bolas de papel maché impactaron en la proa del barco que empezó a hundirse poco a poco. El pequeño grumete tuvo que usar un bote salvavidas de papel charol para evitar hundirse en aquel mar de celofán. Sin ser visto, remó hacia unos acantilados y buscó, entre los afilados lapiceros, alguna playa para poner su vida a salvo. Lo tuvo difícil, a punto estuvo de encallar sobre unas gomas de borrar cuando luchaba contra soplidos huracanados, tormentas de confetis y olas gigantes de periódico. Al final consiguió llegar a una pequeña e insólita playa de purpurina. Se tumbó a la sombra de unos bolígrafos, y desde allí, ya a salvo, vio pasar una bandada de pajaritas de colores. Pensó que estarían migrando hacia algún desconocido continente y que tal vez allí podrían alimentar a sus pequeños… El reflejo de un sacapuntas naufragado le hizo volver a la realidad, estaba empezando a tener hambre, y mamá no regresaba a casa hasta las seis y media.
24 de abril de 2012
No me dejarás, sé que me quieres.
En la noche más negra de mi vida, pude, por fin, amarte sin ver tu rostro desfigurado, amoratado, descompuesto, asustado, aterrado, defraudado, derrotado, humillado... No me gustó; lo siento; no volverá a ocurrir.
23 de abril de 2012
Apresada(Finalista Tripe-C)
En la noche más negra del año, todas las sombras de los no muertos se reúnen en el bosque de las ánimas; sacan sus carboncillos de colores y dibujan, pintan, escriben y cantan coloridas canciones para que cuando llegue el día más blanco, las almas errantes puedan encontrar la luz que les guie al otro lado.
Esta noche, mi sombra se ha quedado conmigo, me observa en la oscuridad de mi habitación, desde una esquina. Puedo ver sus ojos negros, que inyectan más negrura a la noche, y puedo oír, en su particular manera de hablar, con letanías, que me acerque a ella. También puedo sentir sus largos y finos dedos cuando intenta apresarme y arrastrarme a su lado. Sospecho que sabe que le he escondido sus carboncillos de colores y quiere recuperarlos; pero no puedo permitírselo, pues sabe donde está encerrada el alma de mi amor, y no quiero que le dibuje un camino de luz y consiga escapar de mi corazón.
Esta noche, mi sombra se ha quedado conmigo, me observa en la oscuridad de mi habitación, desde una esquina. Puedo ver sus ojos negros, que inyectan más negrura a la noche, y puedo oír, en su particular manera de hablar, con letanías, que me acerque a ella. También puedo sentir sus largos y finos dedos cuando intenta apresarme y arrastrarme a su lado. Sospecho que sabe que le he escondido sus carboncillos de colores y quiere recuperarlos; pero no puedo permitírselo, pues sabe donde está encerrada el alma de mi amor, y no quiero que le dibuje un camino de luz y consiga escapar de mi corazón.
17 de abril de 2012
El sueño del árbol. (Finalista TripeC)
Imagen de Juan Luis López Anaya.
Se puede ver en su blog:
Una sirena trepa por mi cuerpo; se posa en un extremo. Está húmeda. Seca sus cabellos al viento. Llora. Sus lágrimas hacen crecer margaritas sobre mi piel. Son de pétalos, de todos los colores. Miro como las coge. Las deshoja: “Me quiere, no me quiere…”. ¿Será su amor su príncipe azul?
Un pájaro aparece de la nada; revolotea entre las ramas de mi cabeza. Me está despeinando. Se posa en lo más alto; comienza a comer margaritas. Cada pétalo de color que ingiere, hace cambiar su plumaje: Rojo, amarillo, azul, violeta… otra vez rojo. ¡No!, se comerá todas las margaritas; la sirena no sabrá si le quiere su príncipe azul.
Se queda sin margaritas la sirena. Se zambulle en el agua de un gran salto. Chapotea. Me salpica. Un pez sale del agua; queda atrapado entre mi ramaje. ¡Qué frío está! ¡No para de moverse! Me hace cosquillas, ¡qué risa!
¡Tengo sueño! Doblo mis ramas hacia la almohada. Está calentita, ¡qué gustito! No puedo dejar de pensar en la sirena. ¿Estará en el fondo del mar con su príncipe?
Me arropo con las sabanas aun sabiendo que, como, cada mañana al despertar, estarán mojadas.
10 de abril de 2012
Rastrera
Logra introducirse durante unos minutos en su casa, justo el tiempo suficiente para ver como su insignificante vida termina espachurrada por una enorme alpargata.
26 de marzo de 2012
Telaraña de esperanza
El final de cualquier anochecer la sorprenderá tejiendo sueños frente a la luna. Con sus ganchillos desgastados por el tiempo, cuenta en susurros las cruces que va dando con la lana de las ovejas que Anita cuenta para dormir. No hay descanso para la tejedora, que plasma en una infinita telaraña todo lo que Anita sueña. “Uno, dos y tres vueltas de azules amapolas. Cuatro, cinco y seis saltos a la comba que llega al cielo. Siete, ocho y nueve castillos encantados.” Le parece mágico que todavía existiesen sueños tan puros en aquella niña que tanto veía sufrir. Noche tras noche teje más y más sueños para intentar que no salgan de ella. Cada noche le cuesta más. Sabe que al final la descubrirán, y todo intento por evitar que los sueños salgan de Anita será en vano. Pero seguirá en su empeño de proteger, con la telaraña, a la humanidad del contagio de sus sueños. Si se escapara tan solo uno... llenaría el mundo de esperanza.
13 de marzo de 2012
El creador
El creador dio por finalizada su obra y bajó a verla. Comprobó que habían surgido criaturas en su mundo, una anomalía muy poco frecuente. Pudo observar que algunas parecían tener algo de inteligencia. Mandó construir, a los peones de la creación, un ser hueco para camuflarse entre esas entelequias e investigar sus intenciones. Muy a su pesar comprobó que esas criaturas, surgidas de la nada, le habían superado; tenían corazón.
Ilustración de Juan Luis López
http://dididibujos.blogspot.com/2012/02/concurso-partir-de-una-imagen.html
Ilustración de Juan Luis López
http://dididibujos.blogspot.com/2012/02/concurso-partir-de-una-imagen.html
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