La liebre que era más lista que el hambre pactó con la zorra, además de que esta señalara el camino y la meta, que dispusiera hacer un guiso con el ingrediente principal: el que llegase primero a la meta.
La tortuga lenta, hasta de mente, no se dio cuenta de las intenciones de la liebre y aceptó de buena gana la carrera, sin saber siquiera quien era Lord Dunsany.
Al llegar la tortuga primero a la meta, la zorra le puso la medalla de bombero ganador. Inmediatamente después, uno de los filósofos, que por allí merodeaban, le pidió al ganador que por favor fuera veloz a apagar el incendio que se había declarado en el monte puchero. La tortuga continuó lenta y constantemente hacia su último objetivo.
Moralejas:
-No participes en una carrera sin atenerte a las consecuencias.
-La zorra siempre es zorra, amiga liebre. Siempre hay un segundo plato ganador.
-Aquiles, tráete cuchara, tenedor y cuchillo –le dijo la zorra.
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