…¿Y cuándo será el incendio que nos lleve a todos al camino de la salvación? ¿Y cuándo se hará la oscuridad total para poder guiar a nuestros hermanos ciegos? ¿Cuándo? ¡Decirme! ¿Quién lo sabe realmente? ¿Acaso tú? ¿Quizás tú…? No nos confundamos queridos hermanos; no necesitamos saber cuándo, pero sí ¡cómo!; ¿cómo estaremos preparados cuando llegue el día de la salvación de nuestras almas picadoras? Hay que vivir en la llama del amor, con calor, con sudor…
Tras estas últimas palabras de consuelo colectivo llegó el momento de empezar a girar al unísono para tostarse y venderse con patatas a tres cincuenta en la feria.

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