30 de abril de 2012

Amor profundo

Me desperté inmerso en un mar de lágrimas, todo era oscuridad. Buceé por los pasillos desolados; decenas de cuerpos se agolpaban en el techo. Podía oler tu dolor, tenía que encontrarte para pedirte perdón. Tras varias horas de incansable búsqueda, me percaté de lo que había pasado. El pececito amarillo que me seguía a todas partes me dio la señal de alarma. Te cogí entre mis manos y nadaste entre mis etéreos dedos. Entonces me miraste con ojos cristalinos y te abriste paso por una ventanita rota. Te seguí; fuiste hacia el fondo del mar, hacia una pequeñita luz que se vislumbrada en aquel desconocido horizonte.

8 comentarios:

  1. Muy buen intento, Henry, yo también participé. Tu historia me gusta, no es como muchas que leí, manidas, sobre el tema.
    Abrazos.

    PD. No enviaste a 99 palabras, me gustaría saber cúal era el tuyo.

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    1. Gracias por el comentario. :D. La verdad es que no he tenido tiempo de leer algunas entradas del concurso.

      No envié ningun relato a 99 palabras. Entre que lo vi tarde y la falta de tiempo... pues eso... :)

      Un saludo

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  2. Me gusta tu versión Henry.

    Besos desde el aire

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    1. Gracias Rosa,
      seguro que fue cierta; o por lo menos eso es lo que quiero pensar.

      Besos

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  3. Yo no participé, porque entre tanto concurso pues no me enteré de este. Pero me encanta cómo lo has contado y el detalle de esa lucecita en aquel infierno que tan poéticamente describes.

    Un abrazo Henry :)

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    1. Gracias Laura.
      Ojala el transito a la muerte sea así de bonito.

      Un saludo.

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  4. El título me gusta mucho y a pesar de la temática amorosa, es un texto fresco, original y con esa lucecita, esperanzador. Un abrazo.

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    1. Gracias Mar.
      El amor lo puede todo; incluso después de la muerte.

      Besos

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