Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
21 de abril de 2026
Recortes.
24 de marzo de 2026
Tu decides
Terror o fantasía -apareció en la pantalla.
-Terror -dije fuerte-. No sirve la fantasía.
Un ruido en la puerta sacudió mi cuerpo.
-Terror o asesinato -vi en la aplicación.
-Terror -grité-. Y unos pasos se acercaron a mí.
-Terror o muerte.
-Terror -dije tranquilo-. Y unas gotas de sangre cayeron al móvil.
-Terror o sexo.
-Terror -respondí con dudas mientras una mano tocaba mi espalda.
-Terror o vida -mostró como última opción.
Aposté sin dudar por el Terror. Y un cuchillo rajó mi cuello.
17 de octubre de 2023
Sala de espera (REC)
Y la luz se apagó quedando el hospital a oscuras. Solo se veían los pececillos fluorescentes nadar en el interior de las bolsas de suero de las habitaciones de los niños. Las noches así eran más llevaderas. Todos esperaban la mañana para las medicinas de azúcar, los termómetros de chocolate y las risas con las enfermeras de nariz de payaso. Parecía que el cáncer no existía, que el tiempo había dejado de pasar.
Todo era magia y fantasía en aquel hospital, todo menos aquella pequeña sala donde esperaba la muerte que seguía sabiendo a salado.
9 de mayo de 2023
Game over? (REC)
Gracias a papá pude cumplir con el último propósito de cosas que hacer en vida: ganar una fortuna. Lo taché de mi lista mientras miraba debajo del puente. Allí me estaba esperando la mala muerte con una jugosa libreta de mil cosas para hacer después de morir:
1. Bailar claqué sobre mi tumba.
[...]
3 de enero de 2023
Más que novios (REC)
He hecho trampa con las pastillas. Ahora tengo a María dormida y desnuda en mi cama sin saber muy bien qué más puedo hacer. ¿El amor consiste solo en dormir sin ropa? No sé, quizás tendré que usar más pastillas. Aunque las tenga que escupir todas las noches y arriesgarme a que me vuelvan a atar y encerrar. Un mes. Y hasta que la muerte nos separe.
10 de marzo de 2015
La hormiga y el festín (REC 1/2)
16 de agosto de 2014
En el corredor de la muerte (RBS 2/3)
12 de junio de 2014
¿Cuánto cuesta una manzana? (REC 1/2)
5 de noviembre de 2013
Muelle 25 (ENTC)
Saqué el paquete de tabaco mientras esperaba. Me puse un cigarrillo en la boca y busqué por los bolsillos el encendedor. No lo encontré. Tiré el cigarro. Total, iba a ser el último que me fumaría en la vida. No sabía si había llegado tarde, o demasiado pronto, o tal vez Muerte era impuntual, no sé, nunca había tenido ninguna cita con ella. Intenté morderme las uñas pero ya me las había comido en mi anterior cita con María. Ella si era impuntual, aunque siempre merecía la pena quedar con ella, siempre acabábamos en la cama y siempre me pedía dinero para volver a casa en taxi. ¿Y si me había confundido de día? Saqué el telegrama que me mandó: “Día 11 de Octubre, a las 22:30, en el muelle 25, acuda con traje oscuro. Muerte”. Tan solo pasaban unos minutos de la hora. Empecé a pensar que se había olvidado de mí, que no iba a acudir a la cita, que me había dejado plantado, y si aparecía le diría que era una impresentable, que me iba para casa. Y así hice, me fui para casa, pero dejé mi cuerpo allí, tirado en el muelle.
27 de junio de 2013
Hambre (REC)
-Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?
-Si papá, lo aguantamos todo.
-¿Te queda algún caramelo?
-No.
-Bueno, da igual.
-¿Por qué está sentada esta señora tan fea en la mesa? ¿Quién es?
-Es la muerte.
-¿Ella también tiene hambre? ¿Fue la que se comió a mamá?
-Siempre tiene hambre.
-¡Pues que espere!, que nosotros lo aguantamos todo, ¿a que sí papá?
20 de junio de 2012
Derrochando imaginación
2 de junio de 2012
Espejismo.
Aquella mañana, encontré a la muerte en la carretera. Estaba sola, haciendo autostop. Paré. Sin mediar palabra subió al coche, al asiento trasero. Moví el espejo retrovisor, la miré a los ojos. Reanudé la marcha. A los pocos metros vi un coche en la cuneta, humeante. Un brazo sanguinolento salía por la luna trasera. Pensaba parar, pero la muerte agarró mi hombro, ya estaba todo hecho. Tuve envidia del cuerpo sin vida que dejábamos tirado; el propósito de mi viaje era encontrar la muerte en aquella carretera; abandonar mi coche, mi vida... en el desierto. Paramos en una vieja gasolinera. Ella bajó a por unas botellas de whisky. Conocía mis gustos, me conocía bien. Cuando pasamos por una zona de curvas, entre risas, le pregunté por la niña de la curva: ¿Quién era? ¿Cómo fue creada?... Al mirar por el espejo retrovisor... lo comprendí todo. Por eso cuando vuelvas a mirar, ¡tú!, por el espejo, también lo comprenderás.


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