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30 de abril de 2012

Amor profundo

Me desperté inmerso en un mar de lágrimas, todo era oscuridad. Buceé por los pasillos desolados; decenas de cuerpos se agolpaban en el techo. Podía oler tu dolor, tenía que encontrarte para pedirte perdón. Tras varias horas de incansable búsqueda, me percaté de lo que había pasado. El pececito amarillo que me seguía a todas partes me dio la señal de alarma. Te cogí entre mis manos y nadaste entre mis etéreos dedos. Entonces me miraste con ojos cristalinos y te abriste paso por una ventanita rota. Te seguí; fuiste hacia el fondo del mar, hacia una pequeñita luz que se vislumbrada en aquel desconocido horizonte.

17 de abril de 2012

El sueño del árbol. (Finalista TripeC)


Imagen de Juan Luis López Anaya.
Se puede ver en su blog:


   Veo agua, mucha agua; me rodea. Parece un mar, ¿de lágrimas?, no sé.
   Una sirena trepa por mi cuerpo; se posa en un extremo. Está húmeda. Seca sus cabellos al viento. Llora. Sus lágrimas hacen crecer margaritas sobre mi piel. Son de pétalos, de todos los colores. Miro como las coge. Las deshoja: “Me quiere, no me quiere…”. ¿Será su amor su príncipe azul?
   Un pájaro aparece de la nada; revolotea entre las ramas de mi cabeza. Me está despeinando. Se posa en lo más alto; comienza a comer margaritas. Cada pétalo de color que ingiere, hace cambiar su plumaje: Rojo, amarillo, azul, violeta… otra vez rojo. ¡No!, se comerá todas las margaritas; la sirena no sabrá si le quiere su príncipe azul.
   Se queda sin margaritas la sirena. Se zambulle en el agua de un gran salto. Chapotea. Me salpica. Un pez sale del agua; queda atrapado entre mi ramaje. ¡Qué frío está! ¡No para de moverse! Me hace cosquillas, ¡qué risa!
   ¡Tengo sueño! Doblo mis ramas hacia la almohada. Está calentita, ¡qué gustito! No puedo dejar de pensar en la sirena. ¿Estará en el fondo del mar con su príncipe?
   Me arropo con las sabanas aun sabiendo que, como, cada mañana al despertar, estarán mojadas.