Sigo observando mi trocito de cielo que
encontró el niño de gafas verdes cuando cayó al suelo del parque
junto a las hojas de mi árbol preferido. Lo tiene envuelto en su
roída bufanda azul. Por las noches lo pone bajo su almohada y sueña
que es Superman. Yo es cuando intento recuperarlo, pero el pánico se
apodera de él al ver mis largas y escuálidas manos acercándose a
su rostro. Creo que un día de estos optaré por arrancar un pedacito
del niño para rellenar el hueco que tanto añoro y volver a soñar
con un mundo puro.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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9 de noviembre de 2016
21 de junio de 2012
Siempre sacrificio(REC II)
La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha; sin duda, es él. Lo puedo escuchar sorbiendo la sopa que mi madre le prepara todos los domingos. Seguro que se le enganchan dos o tres fideos en su poblada barba, como siempre; él dice que son alimentos para las liendres que habitan en ella. Luego violará a mi madre; ella llorará; él le suplicará perdón. Después vendrá a verme a mi cama con unas gafas oscuras. Me contará un cuento, siempre el mismo; me besará y pinchará la frente; entonces aprovecharé para intentar mirarle a los ojos, aunque siempre me dice que son como los míos.
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