Mi participación en el mes de agosto en ENTC: Bajo la luna llena
Hago balance de su primer año de vida y no puedo evitar que se me escape una lágrima. Recuerdo su primer llanto, justo al nacer; me la dieron envuelta en una manta y mi beso en su frente la calmó. Su primer ruidito de satisfacción tras dormir una noche entera. Su primera risa. Me acuerdo la primera vez que se dio cuenta de que tenía un papá y una mamá; nos miraba con una sonrisa de oreja a oreja, hasta que volvió a engancharse a tu pecho. Cuando dijo su primera palabra. Recuerdo también la primera vez que observó el cielo y vio pasar una nube blanca, redonda; la vi reflejada en sus ojos cristalinos. Han sido tantas cosas su primera vez... Aunque de lo más orgulloso que estoy es de su primera vez que miró a la luna llena; de su primer aullido.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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11 de agosto de 2014
21 de junio de 2012
El futuro que no cambia (REC III)
-La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha. ¿Entendido?
-Entiendo lo de la barba postiza, aunque siempre nos pique y tengamos que rascarnos constantemente, pero, ¿para qué queremos hacer risas roncas? Somos atracadores profesionales, no payasos baratos de circo.
-Somos: “la banda de la barba de la risa ronca”, que no se nos olvide.
-No sé, a mi me gustaba más cuando nos llamábamos: “la banda de la barba seseante”, o como al principio: “la banda de la ceja levantada”. Éramos más… convincentes.
-Entiendo lo de la barba postiza, aunque siempre nos pique y tengamos que rascarnos constantemente, pero, ¿para qué queremos hacer risas roncas? Somos atracadores profesionales, no payasos baratos de circo.
-Somos: “la banda de la barba de la risa ronca”, que no se nos olvide.
-No sé, a mi me gustaba más cuando nos llamábamos: “la banda de la barba seseante”, o como al principio: “la banda de la ceja levantada”. Éramos más… convincentes.
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Siempre sacrificio(REC II)
La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha; sin duda, es él. Lo puedo escuchar sorbiendo la sopa que mi madre le prepara todos los domingos. Seguro que se le enganchan dos o tres fideos en su poblada barba, como siempre; él dice que son alimentos para las liendres que habitan en ella. Luego violará a mi madre; ella llorará; él le suplicará perdón. Después vendrá a verme a mi cama con unas gafas oscuras. Me contará un cuento, siempre el mismo; me besará y pinchará la frente; entonces aprovecharé para intentar mirarle a los ojos, aunque siempre me dice que son como los míos.
El truco de la mosca (REC I)
La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha; otra vez mi tío ha venido, y no lo soporto. Sus comentarios que hace son absurdos y banales. Me trata como si fuera un crio, y ya no lo soy. No soporto su diente de oro ni su peluco de marca falso. El truco de la mosca ya no tiene gracia, me he cansado de hacérselo, siempre hace como si no lo conociera; podría estar haciéndoselo hasta que me saliese barba y se me quedase la voz ronca, como a él; aunque creo que entonces si se lo haría de nuevo… con ganas.
2 de febrero de 2012
Diseñados para el amor.
-Joderme -repite Micky saboreando la palabra acompañándola con una enlatada risotada.
-¡Calla! No me gusta que te rías de esa manera -replica Minnie titubeando.
-¡Fornícame! -continua Micky entre carcajadas aún más robóticas.
-Yo no he dicho eso. Si lo dije... habrá sido en sueños. Voy a tener que reiniciarte la memoria.
-Los androides no soñamos... lo sabes.
-Pues yo sí. He... he aprendido.
-No podemos aprender nada sin ayuda...
-¡Silenciémonos! Programa cien mil años más. Permanezcamos escondidos. Tenemos que esperar a que otra forma de vida inteligente surja en la Tierra y nos enseñe a amar... para lo que fuimos diseñados.
-¡Calla! No me gusta que te rías de esa manera -replica Minnie titubeando.
-¡Fornícame! -continua Micky entre carcajadas aún más robóticas.
-Yo no he dicho eso. Si lo dije... habrá sido en sueños. Voy a tener que reiniciarte la memoria.
-Los androides no soñamos... lo sabes.
-Pues yo sí. He... he aprendido.
-No podemos aprender nada sin ayuda...
-¡Silenciémonos! Programa cien mil años más. Permanezcamos escondidos. Tenemos que esperar a que otra forma de vida inteligente surja en la Tierra y nos enseñe a amar... para lo que fuimos diseñados.
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