Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel. Luego van al bar. Él se queda en la barra; ella se sienta al fondo, en una mesa de cuatro. Café solo y periódico para él; café con leche y gafas de sol para ella. Después ponen rumbo a la iglesia. Ella entra por un lateral; él por la sacristía. Ella no comulga, se siente pecadora, piensa en su marido que pronto llegará a casa después de un largo viaje de trabajo; a él no le queda más remedio, todos sus feligreses rezan junto a él.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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24 de noviembre de 2015
23 de julio de 2014
Habitación 209 (ENTC)
Ilustración Petra Acero
Mi aportación a ENTC del mes de Julio (en aquel hotel de carretera)
Me estoy cansando ya de esto. Se ha vuelto tan rutinario…
Está anocheciendo. Llueve. Un coche acaba de llegar al aparcamiento. Tarda en apagar los faros y en bajar. Típico. ¿Qué excusa dará? ¿Se habrá perdido? ¿Se ha hecho tarde? ¿Mal tiempo?... Me saluda. Le miro con desgana. Pregunta por una habitación libre tras explicarme que se ha perdido. Él mira la llave de la 209. Yo ojeo mi cuaderno de reservas y decido darle la 107. Pronto regresará diciendo que la tele no se ve o que hay humedades o que... Hay olores, me dice mientras me devuelve las llaves. Entonces le doy la 209. Le pregunto que si está seguro. Sí. Parece que tiembla un poco.
Las 3 de la madrugada. Agarro el otro juego de llaves de la 209. Él me está esperando sentado en la cama. No dice nada. Le sugiero que no me mire. Me siento a su lado y le tapo la boca con la mano, aunque últimamente ya nadie grita. Le asesto 6 puñaladas en el vientre. Y otra vez a limpiarlo todo. Otra vez a esconder el cadáver, aunque... no sé, quizás con el próximo decida dejarlos amontonados, sobre la cama.
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