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9 de junio de 2015

Confesionario. (REC)



Salió, sigilosa, a estirar las piernas; tanto que con la izquierda volcó el cáliz haciendo que las beatas, que habían plegado sus orejas sobre el confesionario, saltaran sobre el altar y lamieran, lascivamente, con sus lenguas bífidas, la Sangre de Cristo; tanto que con la derecha tocó la campana repiqueteando sábado de Gloria. Después la joven volvió a entrar en el confesionario, con todos esos fluidos ajenos a ella deslizándose por sus tiernos muslos. Y esta vez sí, confesó su pecado.

26 de junio de 2012

A veces (Finalista Triple-C)

Imagen del  ilustrador Pablo Pavezka.

A veces me gustaría cortarte la lengua para que vieses lo que siento cuando quiero hablar y no me dejas. A veces te cortaría los párpados para que pudieras ver, siempre, lo que sufro a tu lado. A veces cortaría tus manos para que aprendieras que se puede hablar sin usarlas. A veces desearía arrancarte vivo el corazón para que comprobases que también duele, y así apreciarías cada latido, podría ser el último. A veces te amputaría las piernas para que te dieras cuenta de lo que se sufre sin poder ir a ningún sitio. A veces me dan ganas de rajar, y ampliar, tu boca para que sonrías alguna vez por algún motivo, y no sólo para burlarte de mí. A veces te abriría en canal para sacarte las tripas y poder meterlas en tu boca para que te tragases toda la mierda que he tenido que aguantar yo. A veces… a veces… todo se hace realidad.

14 de mayo de 2012

Cuentos.

Ilustración de JuanLu. http://dididibujos.blogspot.com.es/
Portada del libro: / Antología de TripeC

Anoche mi abuelo me contó una historia muy particular, de cuando era joven y viajaba por todo el mundo contando cuentos a los niños. Me impresionó cuando dijo que una vez reunió a un millón de niños de todos los países y les contó mil cuentos en un solo día. No le creí, es imposible que todos ellos entendieran lo que él les contaba, pues cada niño sólo comprendía su propio idioma, el de su país natal. Esta mañana, mientras me tomaba un tazón de cacao humeante, me contó un cuento, uno muy cortito. Entonces comprendí porqué los niños lograron entender aquellos cuentos; estaban narrados en un lenguaje muy especial: la lengua de los cuentos.