1 de marzo de 2012

Encrucijada.

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel. Sin poder levantarme del suelo desabrocho la manga de mi camisa ensangrentada. Compruebo que llevo las mismas cifras que él. Entonces grito, a viva voz, su número... mi número. Él detiene su marcha; mira su muñeca; se gira; nos miramos, y, tras una breve pausa, reanudo el camino que aquel hombre mal herido había interrumpido.

4 comentarios:

  1. Pero no se sabe nada más, jop.

    Besos!
    Quejica

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  2. Me gustó mucho, este más que el otro. Yo también envié uno pero no me gustó, no pude darle vuelta a la frase inicial. Léelo aquí:

    https://www.facebook.com/pages/Pienso-y-Escribo/172603626157043

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    Respuestas
    1. Me gustaron más el tercero y cuarto que mandé :D.

      Ahora no se me ocurre nada para el siguiente, ese articulo metido ahí en medio....

      Un saludo

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