12 de marzo de 2012

Sin sentido

Cuando el juez golpeó el estrado con su maza tras dar su veredicto, un ensordecedor vértigo invadió mi ser; destrozó mi norte. El público allí presente se quedó helado. Mi abogado parecía un carámbano de hielo recién caído del techo, estaba destrozado. Mi vástago bastardo se había salido con la suya, el procedimiento jurídico le había resultado favorable.  Mi vida, de repente, había tomado otra dirección. Miré entre lágrimas a mi mujer. Vi sacar de su bolso su brújula; apuntó y marchó tomando nuevo rumbo.

2 comentarios:

  1. No sé si has sido seleccionado o no pero... a mí me ha gustado. Puede ser bastante difícil escribir una historia coherente con las palabras propuestas pero tu, en mi opinión, lo has logrado.
    Felicidades, Luisa.

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    1. Grácias Luisa; no he sido seleccionado.
      Este es el primer relatillo que hago para lo de los abogados. Es bastante difícil enlazar todas las palabras y escribir algo que tenga sentido. Si juntamos esto con la falta de tiempo... pues la cosa se complica un poco más.

      Un saludo.

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