Poco antes de que los domingos
fueran amargos escuchaba por teléfono su dulce voz todas las
semanas a la misma hora: “Hola papá. Te quiero mucho. Adiós papá”
Ahora el silencio que no lo rompe ni la cucharilla removiendo el
azúcar de una taza de gélido café, invade toda la sala que rodea
al teléfono. Miro su fotografía y me pregunto si realmente mereció
la pena irme a trabajar fuera durante un año. Descuelgo el teléfono
y vuelvo a escuchar su último mensaje: “Hola papá. Te quiero
mucho. Adiós papá”
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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11 de octubre de 2016
Dulce voz (REC)
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5 de abril de 2016
Atrapado bajo las sábanas (REC 1/2)
Deja unos puntos suspensivos colgados
de unos hilos del techo de su dormitorio. Unas moscas revolotean
entre ellos mientras una maraña de algodones empapados de sangre se
arremolinan bajo la cama. La suave brisa que se escapa por la ventana
despierta a unos gorriones que espantados huyen hacia el prado. Aún
no ha amanecido y el teléfono no para de sonar. Acaricia su cuerpo
desnudo infectado de ojos abiertos que no dudan en parpadear al
contacto de sus huesudas manos. El búho que lo mira indiferente,
desde los dedos de sus pies, salta sobre su húmeda boca y le deja
suavemente una nueva jeringuilla.
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5 de febrero de 2014
El señor Poo (REC I)
Suspiró profundamente y recogió dos cubiertos. Ya eran siete días consecutivos en los que no acudían a la merienda. Su madre sonrió mientras secaba los vasos; su pequeña estaba creciendo muy deprisa. Tal vez sus dos amigos imaginarios se habían marchado para siempre. Pero una llamada al teléfono de juguete de Sara, que incluso a ella le pareció escuchar, le puso en vilo de nuevo. Era el incómodo señor Poo. Tenía a sus amigos secuestrados, en la casita del bosque, en el fondo del pozo en el que un día su madre dejó de sacar agua.
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7 de junio de 2011
Telefono (12 Mayo 2011)
- No sabía que me resultaba más aterrador: si escuchar el frenazo antes del impacto u oír a la muerte dándome las gracias por teléfono. (Finalista)
- Sonaba el teléfono rojo en la oscuridad.
- La viuda estaba recibiendo una llamada del teléfono móvil de su difunto. Cien palas de arena consiguieron ponerlo fuera de cobertura.
- -Puede usar el teléfono para hacer una última llamada. ¿A quien desea llamar?
-¡A tu puta madre!
- Por la noche hacía sexo por teléfono. Por el día le era infiel con su mujer.
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