6 de junio de 2011

Club de los cinco (28 Abril 2011)




Todos los sábados por la tarde acudíamos a nuestra cita en el granero. Subíamos por unas escaleras de madera que conectaban a una pequeña habitación con  un viejo televisor en el centro. Nos sentábamos en frente suyo, y al que le tocaba leer ese día, lo enchufaba  y sintonizaba uno de los cinco canales, su propio canal. Tardaba un poco en reaccionar, pero pronto empezaba a aparecer una lluvia de puntos blancos y negros. Es cuando se empezaba a leer una historia. Hipnotizados todos por el ir y venir de los puntos, íbamos viendo como se transformaban en el cuento narrado.
Fue Ana, la única chica del grupo, la ultima en leer una historia frente al viejo televisor. Con forme íbamos creciendo, iban apareciendo interferencias causadas por pensamientos que se mezclaban con lo contado. Aquel día no se vio nada del cuento, solo apareció ella besando a otro.

1 comentario:

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    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/08/cultura/1328699430.html

    Todos los sábados por la tarde acudíamos a nuestra cita en el granero. Subíamos por una escalera de madera que conectaba con una pequeña habitación. Nos sentábamos alrededor de un viejo televisor. A quien le tocaba leer ese día, lo enchufaba y sintonizaba uno de los cinco canales, su propio canal. Tardaba un poco en encenderse, pero pronto aparecía una lluvia de puntitos blancos y negros. Cuando se empezaba a relatar la historia, hipnotizados todos por el ir y venir de los puntitos, íbamos viendo como se transformaban en imágenes de lo allí narrado.
    Fue Ana, la única chica del grupo, la ultima en leer una historia frente al viejo televisor. Conforme íbamos creciendo iban apareciendo interferencias; pensamientos que se mezclaban con el cuento. Aquel día no hubo imágenes de lo que Ana leía. Sólo se veía a ella besando a otro.

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