Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
17 de junio de 2011
Con tacto.
-¿Abuelo, por qué te gusta leer en el salón?
-Me gusta leer en el salón porque así hago compañía a tu abuela.
-¿Y no te molesta el ruido de la tele?
-Para nada. Cuando leo, pongo todos mis sentidos en el libro y me dejo llevar. A veces, si me concentro, el ruido de la tele parece que narre la historia. Ahora mismo estaba leyendo sobre un peluquero que tiene en su barbería cientos de canarios, y los estaba escuchando cantar.
-¿Me dejas probar a mí, abuelo?
-Por supuesto. Ven; siéntate en mis rodillas y ten el libro.
-¿Tengo que cerrar los ojos como tú?
-Si quieres intentarlo… Pasa ahora tu dedo por encima de las letras.
-¿Así?
-Si pequeño. Lo haces muy bien.
-¡Abuelo, abuelo! Creo que empiezo a escuchar a los pájaros. Son como… si salieran de la tele.
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