Todas las mañanas en ayunas me siento al borde del viejo pozo y leo libros de fantasía a la espera de que salga el sol. Cuando se hace tarde, mi hermano pequeño suele acercarse recelosamente al pozo arrastrando su tren de juguete para decirme que mamá ya ha preparado el desayuno.
Al entrar en casa mamá siempre me está esperando para desayunar todos juntos, le gusta hacerlo en familia, aunque solo sea para nosotras dos.
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