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3 de mayo de 2016

Trocitos de amor (REC)

Es como sale mejor, tamizando primero la harina sobre las claras montadas a temperatura ambiente. Así lo hacía la abuela y así lo haremos nosotras. También hay que poner ralladura de un limón del limonero donde está enterrado el abuelo. Y, como no, una pizca de amor. Lástima que de eso ya no nos quede tanto. Mira a la abuela, sin dientes, sin pelo, con la mirada de su único ojo perdida en el horizonte. Quizás podríamos empezar con sus dedos, el índice de la mano derecha, así dejará de hurgarse tanto la nariz.

10 de septiembre de 2014

Tortilla de patatas con cebolla (REC 2/2)


Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo lleno de sangre y lo va a poner todo perdido. Como siga con ese pulso cortando las cebollas con el cuchillo que me rebanó dos dedos, seremos dos a los que nos falte alguna falange. Carlos nos mira sonriendo, con su orificio de bala en la frente, ajeno a todo. Yo pregunto impaciente que para cuando va a estar lista la tortilla. A ella se le escapa una lágrima que pronto se diluye con la sangre que le baja por su pecho desnudo.

11 de abril de 2013

Maleducado (REC)




Y tú para de leerme la mente, maleducado, y hazme lo que quieras! – me dijo ella mientras se tumbaba en cruz sobre la hierba. No sabía lo que pretendía. La miré absorto, quizás preocupado. Le hice cosquillas en las rodillas, en los sobacos... incluso en la barriga. Ella insistía: “¡Hazme lo que quieras!”. Le puse varios escarabajos en el pelo y un caracol sobre su cuello. “¡Hazme lo que quieras!”. Le metí la mano en el bolsillo y le quité un chicle; lo mastiqué y se lo puse en la frente. “¡Hazme lo que quieras!”. Entonces, exasperado, la besé en la boca. Y ella me dio una bofetada.