Es como sale mejor, tamizando primero
la harina sobre las claras montadas a temperatura ambiente. Así lo
hacía la abuela y así lo haremos nosotras. También hay que poner
ralladura de un limón del limonero donde está enterrado el abuelo.
Y, como no, una pizca de amor. Lástima que de eso ya no nos quede
tanto. Mira a la abuela, sin dientes, sin pelo, con la mirada de su
único ojo perdida en el horizonte. Quizás podríamos empezar con
sus dedos, el índice de la mano derecha, así dejará de hurgarse
tanto la nariz.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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3 de mayo de 2016
10 de septiembre de 2014
Tortilla de patatas con cebolla (REC 2/2)
11 de abril de 2013
Maleducado (REC)
-¡Y tú para de leerme la mente, maleducado, y hazme lo que quieras! – me dijo ella mientras se tumbaba en cruz sobre la hierba. No sabía lo que pretendía. La miré absorto, quizás preocupado. Le hice cosquillas en las rodillas, en los sobacos... incluso en la barriga. Ella insistía: “¡Hazme lo que quieras!”. Le puse varios escarabajos en el pelo y un caracol sobre su cuello. “¡Hazme lo que quieras!”. Le metí la mano en el bolsillo y le quité un chicle; lo mastiqué y se lo puse en la frente. “¡Hazme lo que quieras!”. Entonces, exasperado, la besé en la boca. Y ella me dio una bofetada.
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