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20 de julio de 2026

La siega del deseo.







Estás en casa de la bruja de la colina. Hechizado, miras sus ojos tras una verruga.
—Dos pelos.
—Toma.
—Tu oreja.
La cortas con su daga como si fuera mantequilla.
—Un ojo, dos dedos, un pie y algo más.
Le das todo y once o doce dientes.
Lo ves mezclarse con el éter.
—El caldero sabe. Toma un trago. Di tu deseo y se cumplirá.
No puedes hablar, le has dado también tu lengua y parte del cerebro. Bebes. Te conviertes en nada. Una nada que recuerda cuando mataste a tu hermana pequeña. Tu deseo.

3 de mayo de 2016

Trocitos de amor (REC)

Es como sale mejor, tamizando primero la harina sobre las claras montadas a temperatura ambiente. Así lo hacía la abuela y así lo haremos nosotras. También hay que poner ralladura de un limón del limonero donde está enterrado el abuelo. Y, como no, una pizca de amor. Lástima que de eso ya no nos quede tanto. Mira a la abuela, sin dientes, sin pelo, con la mirada de su único ojo perdida en el horizonte. Quizás podríamos empezar con sus dedos, el índice de la mano derecha, así dejará de hurgarse tanto la nariz.

2 de junio de 2015

Algodón de azúcar (REC)


-La inquisición no tardará en llegar.
-Y nos quitarán los algodones de azúcar.
-Y nos pondrán de castigo el no subir al tren de la bruja.
-No nos permiten comer azúcar sin lavarnos después los dientes.
-Y no nos hemos traído los cepillos de dientes.
-¿Y si les decimos la verdad?
-¿Que los algodones de azúcar solo existen en nuestra imaginación?
-Sí, eso mismo; no se nos permite decir mentiras.
-No se lo creerán.
-Pero se les picarán los dientes si nos los quitan y se los comen ellos.
-Debemos advertirles que se trata de algodón de azúcar de color azul.
-Extremadamente pegajoso.

14 de junio de 2012

De tal palo, tal astilla(REC)

-Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte, que tienes los dedos llenos de mocos, que luego los vas dejando pegarlos en la pared, que parece ya un collage. Espero que hayas hecho los deberes y no me lleguen quejas de tu profesor de lengua. No arrugues los pantalones cuando te los quites; déjalos sobre la silla bien estirados. Prepara la cartera con los libros de mañana, ya sabes que te cuesta despertar. Los dientes, los dientes también, que no se te olvide. ¡Parece mentira que tengas ya cinco años...! Apaga la luz al salir, que te pareces a tu padre, siempre despistado.
-¡Puta, cierra tu sucia boca!