Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
Mostrando entradas con la etiqueta fruta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fruta. Mostrar todas las entradas
9 de mayo de 2013
Cobarde (REC)
Esa noche la tropa cenó compota de frutas. Laia aún tenía en mente el sabor del calostro de su madre y aquella sustancia extraña hizo que vomitara. Le recordaba a esa cosa que misteriosamente aparecía bajo su pompis y que su madre limpiaba siempre con esmero. Juan, Aitana y Sandrita se lo tomaron con humor y rieron al tiempo que hacían pedorretas esparciéndolo todo por el aire. Pedro y Laura decidieron atacar con un interminable berrinche. De repente escucharon un sonido de succión que procedía de Manuel. Todos se giraron hacia él y le dedicaron a coro un largo y sonoro ¡uh!
8 de octubre de 2012
Ruiseñores mudos
Salieron del refugio cuando se les acabó la comida y el agua. Lo primero que hicieron fue buscar a Roko. Pero no acudió a sus llamadas, seguramente estaría escarbando en las petunias del vecino. El sol brillaba como nunca; hacía calor. Ella dijo que no se escuchaban los pájaros cantar. Él comentó que estarían en el carrizal, comiendo trigo.
Cuando sus ojos se acostumbraron de nuevo a la luz, ella se fijó en él y se rió de su rostro.
-¡Tu cara es como un higo maduro, está arrugada y fofa!
-Pues la tuya parece un melocotón sonrosado –contestó el niño también riendo.
Ella gritó mientras se ponía las manos en la cara. Lloriqueó al comprobar que le ardía mucho, y que estaría muy fea.
-Pareces un melocotón maduro –continuó riéndose el chico- como los que le dábamos al abuelo que se quedó sin dientes por comer tantos.
Ella se metió la mano en la boca para comprobar que todavía tenía dientes, y vio estupefacta como dos se caían al suelo envueltos en sangre. Lloró. Él la consoló. Fueron al columpio en donde antes el roble daba sombra, cogidos de la mano.
-No se escuchan los pájaros cantar...
7 de junio de 2012
Macedonia (REC II)
Además, el pollo rebozado siempre humea demasiado y atenúa el sabor de sus palabras. “Puta” me evoca al sabor de las fresas cada vez que la pronuncia; con ciertos matices de color turquesa. “Asquerosa” a melocotón y malva. “Inútil” a naranja y canela. No sé si lo que tengo es un don o una maldición, pues cuando como fresas escucho “puta” que me sabe a fresa que suena a puta. No puedo comer nada que sepa a sus palabras. Mi neurólogo dice que intente romper ese ciclo pensando en otras cosas, pero sus palabras saben a tocino rancio, a almendras amargas, a ajo… Negro, todo negro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


