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7 de diciembre de 2022

SOMBRAS (REC)


Entre el tanatorio y la oficina de objetos perdidos había un sitio en el que nadie más se había dado cuenta. Un lugar en el que las almas jugaban con las sombras de los objetos que nunca encontraron a sus dueños que yacían en el edificio contiguo.

Un día, cuando las horas todavía eran inexactas, escuché el eco de unas risas mientras se pasaban de mano a mano la sombra de una pequeña pelota verde.


 

6 de octubre de 2015

La Casa Añil (REC)

El puñetero ojo de la cerradura me estaba esperando al doblar la esquina. Cuando iba a pasar por su lado cerré los ojos y corrí. Al parar y volver a abrirlos me encontré otra vez en el interior de La Casa Añil. A mis espaldas escuché girar la cerradura tres veces, como si estuviera soltando una sonora carcajada. Después apareció una sombra que bajaba por las escaleras; luego una mano deslizándose por  la barandilla. Intenté abrir la puerta y huir, pero la cerradura había desaparecido. Una mano suave sobre mi hombro me paralizó de inmediato. Yo solo pude dejar caer la mochila al suelo. 

19 de diciembre de 2013

Esperando el autobus (REC I)

 Quizás mañana pare el autobús y pueda irme de aquí. Quizás la gente me haga caso hoy. A veces pienso que soy invisible. Ayer perdí mi sombra. Todos pasan de largo; no saben que existo. ¿He existido alguna vez? Ayer fue horrible. No podía ver a nadie aunque sus ropas caminaban huecas y los coches circulaban vacíos. Anteayer unas manos invisibles agarraban mis brazos y pies y tiraban con fuerza mientras otras acariciaban mi cuerpo. Mañana, quizás hoy vuelva a escuchar esos golpes que traen esas sombras sin forma humana. ¿Hoy?, hoy el autobús no ha parado.

8 de octubre de 2012

Ruiseñores mudos




     Salieron del refugio cuando se les acabó la comida y el agua. Lo primero que hicieron fue buscar a Roko. Pero no acudió a sus llamadas, seguramente estaría escarbando en las petunias del vecino. El sol brillaba como nunca; hacía calor. Ella dijo que no se escuchaban los pájaros cantar. Él comentó que estarían en el carrizal, comiendo trigo. 
     Cuando sus ojos se acostumbraron de nuevo a la luz, ella se fijó en él y se rió de su rostro.
       -¡Tu cara es como un higo maduro, está arrugada y fofa!
       -Pues la tuya parece un melocotón sonrosado –contestó el niño también riendo.
     Ella gritó mientras se ponía las manos en la cara. Lloriqueó al comprobar que le ardía mucho, y que estaría muy fea. 
       -Pareces un melocotón maduro –continuó riéndose el chico- como los que le dábamos al abuelo que se quedó sin dientes por comer tantos. 
     Ella se metió la mano en la boca para comprobar que todavía tenía dientes, y vio estupefacta como dos se caían al suelo envueltos en sangre. Lloró. Él la consoló. Fueron al columpio en donde antes el roble daba sombra, cogidos de la mano.
       -No se escuchan los pájaros cantar...

23 de abril de 2012

Apresada(Finalista Tripe-C)

       En la noche más negra del año, todas las sombras de los no muertos se reúnen en el bosque de las ánimas; sacan sus carboncillos de colores y dibujan, pintan, escriben y cantan coloridas canciones para que cuando llegue el día más blanco, las almas errantes puedan encontrar la luz que les guie al otro lado.
       Esta noche, mi sombra se ha quedado conmigo, me observa en la oscuridad de mi habitación, desde una esquina. Puedo ver sus ojos negros, que inyectan más negrura a la noche, y puedo oír, en su particular manera de hablar, con letanías, que me acerque a ella. También puedo sentir sus largos y finos dedos cuando intenta apresarme y arrastrarme a su lado. Sospecho que sabe que le he escondido sus carboncillos de colores y quiere recuperarlos; pero no puedo permitírselo, pues sabe donde está encerrada el alma de mi amor, y no quiero que le dibuje un camino de luz y consiga escapar de mi corazón.