7 de abril de 2026

Ensayo nº 7.

 

Nadie pudo recordar el orden correcto de las cosas. Unos dormían temprano. Otros cepillaban sus dientes antes de comer. Incluso uno iba al baño sin bajarse los pantalones.

Las figuras aparecieron sobre la mesa. Una luz verde iluminó todo. Había que ordenarlas. Primero el dodecaedro, después el círculo, el cuadrado… Cuando alguien conseguía poner bien una ficha, unos silbidos sonaban como recompensa. 

Una noche alguien intercambió el triángulo por el octaedro. Y sonó la Macarena. Bailaron y  chocaron las manos. Cuando fueron confiados al cristal en busca de su premio, los simios les negaron la comida. Unos se acostaron. Otros copularon. Uno orinó sin levantar la tapa.

24 de marzo de 2026

Labios impregados de vacio

 



Algo semejante a un alegre parpadeo colectivo apareció entre las nubes. Bajaron como cascadas de zancos morbosos con olor a ginebra. Se posaron en los dedos de los árboles ajenos a su propósito. Aquello cayó entre las piernas de las vírgenes que pintaban el olor de la gasolina. La bruja del bosque de las hadas sacudió una cerilla de fresa y el olor prendió las cáscaras de nuez. Ojos en llamas lloraron zumo de limón. Y aquel coctel flameado entró por sus gruesos labios carmín. 
—¿Te pongo otro, guapa? —dijo el camarero escupiendo proyectiles de anís mientras miraba a la joven perdida de pestañas de miel eterna

Tu decides

                                      



Terror o fantasía -apareció en la pantalla.

-Terror -dije fuerte-. No sirve la fantasía.

Un ruido en la puerta sacudió mi cuerpo.

-Terror o asesinato -vi en la aplicación.

-Terror -grité-. Y unos pasos se acercaron a mí.

-Terror o muerte.

-Terror -dije tranquilo-. Y unas gotas de sangre cayeron al móvil.

-Terror o sexo.

-Terror -respondí con dudas mientras una mano tocaba mi espalda.

-Terror o vida -mostró como última opción.

Aposté sin dudar por el Terror. Y un cuchillo rajó mi cuello.

16 de marzo de 2026

Nombres, viajes y mucho más. (REC)

 



Con sus flamantes nombres en latín, que había recopilado durante el día en un pequeño trozo de papel, se fue a la cama. Apretó con fuerza la nota; el papel crujió entre sus dedos y, conforme los leía en su mente, empezó a soñar. Aurelius, el invencible; Lucius el rayo; Tiberius el colosal; Maximus, el imparable… «Con la espada desenvainada entro en la arena y me dirijo al “centrum”. Todo el Coliseo clama mi nombre: ¡Aurelius! ¡Aurelius! ¡Aurelius!»

Al día siguiente, al despertar, arrancó otro trocito de hoja cuadriculada. Theodoros. Anotó con alegría el primer nombre griego. Mañana, quizás, Mesopotamia.


15 de abril de 2025

Francotirador (REC)

 


No sabe si será capaz de matarla, es muy joven. La nota que pasaron era muy clara. El objetivo es muy fácil. Todas las tardes va a jugar al parque y desde la fábrica abandonada hay buen ángulo para un disparo certero. Pero esta vez había algo que no cuadraba. La IA no especificó el motivo. Parece que algún humano modificó el encargo. ¿Quién pudiera ser? ¿Por qué una niña? ¿Haría algo en el futuro? Muchas dudas para un trabajo sencillo. Seguramente la dejará vivir, aunque vaya en contra de su programación.

25 de marzo de 2025

Carne

Él finge que no le importa, incluso mira hacia otro lado. El trozo de carne está ante su hocico. Lo huele con intensidad. Pero nada, le han enseñado bien a no comer de la mano de nadie. Solloza un poco y da un pequeño ladrido. Mira a su dueño que está maniatado en una silla junto a la pared. Él no entiende que ella no haga nada, normalmente siempre lo acaricia. Y otro ladrido se le escapa cuando el extraño sonríe mientras le da un lametón al colgajo que acaba de cortar.




 

18 de marzo de 2025

Tardes de fútbol

 

Ella finge dormir, pero en realidad está pendiente del partido, cada falta, cada penalti lo vive tanto como yo. Es una fanática del fútbol y como siempre le coloco la bufanda de nuestro equipo y pinto los colores en su cara.

Este sábado juegan en casa y vienen unos amigos a cenar, hace tiempo que nadie se acerca a vernos. Le he pedido que esté callada y quieta. Tan solo la tengo que sentar en el sofá, cerca de la mesa.